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PYNTAMAN

AngolaSun 2 years ago Throwing Away The Alarm Clock by Charles Bukowski my father always said, “early to bed and early to rise makes a man healthy, wealthy and wise.” it was lights out at 8 p.m. in our house and we were up at dawn to the smell of coffee, frying bacon and scrambled eggs. my father followed this general routine for a lifetime and died young, broke, and, I think, not too wise. taking note, I rejected his advice and it became, for me, late to bed and late to rise. now, I’m not saying that I’ve conquered the world but I’ve avoided numberless early traffic jams, bypassed some common pitfalls and have met some strange, wonderful people one of whom was myself—someone my father never knew.

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PYNTAMAN

Los astronautas de Yavé ALGO ASÍ COMO UNA «DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS» Supongo que este momento le llega a todo el mundo. Y aunque debo advertir al lector —no por afán de justificarme, sino por el más estricto respeto a la verdad— sobre mi profunda ignorancia, es tiempo ya de definirm y definir lo que ha ido posándose en mi corazón. No soy ajeno al negro fantasma del error. Sé que ahor mismo puede estar planeando sobre estas líneas. Pero, pesar de ello, correré el riesgo. A estas alturas, y después de dar varias veces la vuelt al mundo, he reunido suficientes pruebas y testimonio como para saber —con absoluta certeza— que los mal llamados ovnis existen. Si después de comprobar que ha sido filmados, fotografiados, detectados en los radare civiles y militares, que han sido perseguidos por los «cazas» de los Ejércitos de medio mundo, que han sido observados, en fin, por miles de testigos de todas las categoría profesionales y culturales, si después de todo eso y d haberlos visto y fotografiado personalmente no creyer en la realidad ovni, no sería un prudente investigador, como pretenden algunos... Sería un estúpido de solemnidad. No voy a cubrirme, por tanto, con frases tan hueca como cargadas del «miedo al qué dirán...» Al menos e aquellas facetas del fenómeno ovni en las que las prueba cantan. Las hipótesis sobre el origen de estas naves sobre las intenciones y objetivos de sus ocupantes e harina de otro costal... Y he dicho «naves». He aquí un segundo pronunciamiento. El análisis de esos cientos de miles de prueba —las formas y aspecto de los ovnis, sus bruscas aceleraciones y frenazos, su pasmoso desafío a las leyes gravitacionales, el silencio con que se desplazan y las velocidades que desarrollan, inimaginables aún para la tecnologí humana— llevan a cualquier mente medianamente lúcid y racional a una única conclusión: nos hallamos ante máquinas. Supermáquinas, quizá... Esto es lo que creo: los ovnis —una vez separada l «harina» de los casos auténticos del «salvado» de la confusión y del error— no son otra cosa que «astronaves». Pero ¿de dónde? Y llegamos al tercer y último postulado. En mi opinió —y a la vista también de los miles de casos espigados e todo el mundo desde hace ya más de treinta años—, esa máquinas o vehículos son dirigidos o tripulados en l mayor parte de los casos por seres de formas antropomórficas. Es decir, y para no andarnos con laberintos, sere parecidos al hombre. En mi andadura tras los ovnis h podido investigar más de 200 casos de personas de tod honestidad que afirman haber visto a estos «tripulantes». He dicho seres «parecidos» al hombre. Quiero refleja con ello que, de acuerdo con esos miles de avistamientos, los «pilotos» de los ovnis no son exactamente iguales nosotros. Varían en sus tallas, volumen craneal, ausenci de pabellones auditivos, movimientos más o menos naturales —siempre sosteniendo como referencia nuestra gravedad—, presencia de escafandras y un largo «etc.», ¿Dónde quiero ir a parar? Muy sencillo: en base a esas miles de declaraciones d testigos que afirman decir la verdad, los expertos e investigadores con un cierto sentido común —y espero encontrarme todavía en dicho «pelotón»— consideran que dicho «tripulantes» no pueden ser habitantes de la Tierra. Su características, aun ofreciendo los rasgos y atributos esenciales de la naturaleza humana, no los etiquetan com rusos, norteamericanos, latinos o asiáticos. ¿Qué piloto yanqui se vería obligado a utilizar una extraña escafandra en plena sierra Cespedera, en la provincia de Cádiz? ¿O qué astronauta soviético se moverí «a cámara lenta» en mitad de un bosque sueco, a escaso kilómetros de Estocolmo? ¿Es que tenemos noticias de «humanoides» inglese o alemanes que no alcancen siquiera el metro de estatura? ¿Cuándo se ha conocido en toda la Historia de la Medicina de este astro frío un solo ciudadano «normal» cuy occipital arroje un tamaño triple al de una cabeza estándar? Y ejemplos como éstos —insisto— se cuentan po miles... Para una mente sana, racional y lo suficientemente informada, esos seres sólo pueden proceder de fuera de planeta. Llegados a este punto —y manteniendo siempre el mismo grado de sinceridad—, los investigadores y estudioso del fenómeno sólo podemos encogernos de hombros. Es precisamente a partir de aquí cuando —necesariamente— todos elucubramos. Mientras no se registre es histórico encuentro entre el hombre de la Tierra y lo «hombres» que nos visitan, lo más que podemos hacer e teorizar, sospechar, imaginar... Y en esa órbita me moveré a partir de ahora. Qu nadie tome mis palabras como una verdad demostrada. Ni siquiera como una verdad. Sólo me mueve el corazón. Y por encima, incluso, de los sentimientos, el respeto. Respeto —no docilidad borreguil— a unas tradicione que, como trataré de exponer, no comparto en ocasiones. Pero no nos desviemos del sendero principal... Una vez sentado que los tripulantes de los ovnis no so «terrestres», ¿cuál puede ser su origen? Un cuidadoso reconocimiento de los más sólidos caso de «encuentros» con estos seres me ha hecho reflexiona sobre una posible doble procedencia. Al desmenuzar las descripciones de los testigos, un deduce —casi por pura lógica— que esos tripulantes so de carne y hueso. Me estoy refiriendo a la casi totalida de los «encuentros». Todo hace pensar que no son otra cosa que «astronautas» —con o sin cascos espaciales, con o sin las ya esbozadas diferencias anatómicas respecto al hombre, co o sin sometimiento, en fin, a la gravedad terrestre— e misiones específicamente científicas y exploratorias. ¿Po qué si no se les ve recogiendo muestras de cultivos, d minerales, de ganado...? Sólo un afán de conocimient podría llevarles a sobrevolar las grandes urbes, las instalaciones militares, las centrales nucleares, las más destacadas factorías del planeta, las flotas o los monumentos. A través de este prisma puramente intelectual —posiblemente «universitario»— sí cabe encontrar una razón qu satisfaga la lógica humana. Esto no quiere decir, ni much menos, que nuestra lógica sea la de ellos... Pero, suponiendo que así fuera, esos objetivos «científicos» justificarían de alguna manera sus violentas aproximaciones a turismos, aviones, embarcaciones o sonda espaciales. A la luz de esta hipótesis, esos cientos —quizá miles— de razas que estamos observando desde hace siglos tendrían sus hogares en mundos básicamente parecidos a nuestro. Es lógico creer que toda esa miríada de sere pensantes y de formas anatómicas iguales o parecida a las del hombre de la Tierra debe arrancar de astros cuya condiciones fisicobiológicas estén en los límites —má o menos— que conocemos para nuestro propio habitat. Si sabemos que nuestra galaxia tiene más de 117.años — luz, en su longitud máxima, ¿cuántos miles d millones de planetas serán «hermanos» o «primos-hermanos» de la Tierra? No debemos caer en este sentido en la «miopía» o «ceguera» mental de otras generaciones, que, po ejemplo, a pesar de los miles de testigos, rechazaron «qu pudieran caer piedras del cielo, por la sencilla razó —esgrimieron los científicos franceses de finales del siglo XVIII— de que en el cielo no hay piedras...» Y se quedaron tan anchos. Hoy, la presencia de meteoritos no sólo ha sido mundial mente aceptada, sino que, gracias a esas «piedras» siderales, la Ciencia ha llegado a convencimiento de que los «ladrillos» (los aminoácidos) para la «edificación» de la Vida son básicamente iguale en todo el Cosmos. Entra dentro de lo posible también que parte de eso visitantes proceda, no de nuestro Universo físico y visible, sino de otro o de otros llamados «paralelos», cuya comprensión se hace todavía más angustiosa. Esos Universos, seguramente, son tan físicos y mensurabies como el que apenas conocemos y que nos envuelve. La gran diferencia podría estar —siempre de la mano de l especulación— en el hecho evidente de que no logramo verlos ni registrarlos. Y, sin embargo, como digo, puede «ocupar» el mismo «espacio» y el mismo «tiempo» qu el nuestro —¡cómo limitan las palabras!— aunque sometidos a ritmos o vibraciones atómicas diferentes a las qu conocemos. Por esta misma regla de tres, nuestro Cosmos pued permanecer ignorado para muchas de las posibles civilizaciones que habiten en dichos Universos «paralelos» que no hayan alcanzado aún el suficiente nivel técnic o espiritual como para «descubrir» esos otros «marcos dimensionales» y «viajar» hasta ellos. Éste, precisamente, puede ser el «camino» para lo grandes viajes interestelares o para pasar de unos a otro universos. Supongamos que una raza ubicada en un Universo «paralelo» alcanza un nivel técnico capaz de detecta otros mundos habitados, pero en un Cosmos como el nuestro; es decir, invisible del todo para ellos. Bastaría co hacer «saltar» una de sus naves o vehículos de su marc tridimensional natural al nuestro. Y esos «astronautas» —de carne y hueso— «aparecerían», por ejemplo, en cualquier punto de nuestro Universo, sin necesidad de habers «trasladado» por el Espacio, tal y como lo concebimos e nuestro cerebro. Para eso, claro está, hace falta un perfecto conocimiento de los llamados «Universos paralelos» una tecnología tan sofisticada que hoy, en pleno siglo xx, Sólo podemos relacionarla con la ciencia ficción. Pero, salvando las distancias, ¿es que no hubiera sid ficción para Napoleón una visita a cualquiera de los portaaviones de la VI Flota USA en el Mediterráneo? Y sól han transcurrido doscientos años... ¿Qué habría pensado el bueno de san Pedro si alguie le hubiera hablado, no de su silla papal, sino de otra «silla» —la «eléctrica»— capaz de electrocutar a un hombre e un segundo? Para qué seguir... ¿Cómo podemos hablar de «imposibilidad para salva tales distancias intergalácticas» si ni siquiera conocemo la naturaleza y estructura de nuestras propias partícula subatómicas? ¿Cómo podemos ser tan insensatos de juzga lo que no conocemos? El hecho de que no tengamos la explicación definitiv para el fenómeno ovni no quiere decir que éste no exista. En cuanto a la segunda gran fuente de origen de esto seres extraterrestres —y también en base a una no meno considerable relación de casos—, creo firmemente en otro «planos» o «realidades» en los que existe una vida pensante. (Si las palabras me limitaban a la hora de interpretar lo «universos paralelos», ¿qué puede ocurrirme ahora...?) «Planos» o «realidades» o «estados» o «Universos» —qué más da la etiqueta que le colguemos— en los qu seres inteligentes e infinitamente más evolucionados qu el hombre de la Tierra y que los «hombres» quizá de l galaxia o de esos mundos «gemelos», vivan bajo forma físicas tan asombrosas para nuestra mente como pued ser, por poner un ejemplo, la pura energía lumínica mental. «Seres» quizá no encadenados al torrente del tiempo, como ocurre con nuestra civilización. «Seres» adimensionales tan cercanos, en definitiva, a Dios que sólo podrían ser asociados con el pensamiento o con los sentimientos... «Seres» que quizá escalaron esa cómoda y desconcertante «vida» después de un largo y penoso proceso de perfección. «Seres» —¿quién sabe?— que quizá fueron creado directamente en dicho estado... «Seres», en fin, capaces de penetrar en los miles o millones o infinitos «marcos dimensionales» tan ajenos com distantes de su «habitat» y que, de alguna forma, «tiene encomendados ». No creo que repugne a la razón la existencia de entidades cuyas «estructuras» mentales —otra vez las palabras...— hayan alcanzado niveles tales de perfección qu se vean libres de las cadenas que todavía sujetan a formas humanas como la nuestra. Obviamente —y al estar mucho más cerca de la Verdad que nosotros— esas «civilizaciones» podrían entra o descender a planetas como la Tierra con objetivos radicalmente distintos a los de la pura investigación o exploración científica. Su presencia a lo largo de la Historia de una Humanidad como la que está pasando sobre el planeta obedecería, por ejemplo, a necesidades de «rango superior». Esto más convencido cada día de que nada queda al azar en lo «Universos» o en nuestras existencias individuales. Pero antes de aventurarme en el análisis de esas estrategias o misiones de «rango superior», quisiera ir más allá. Es más que probable que, a partir de unos niveles mínimos en el desarrollo mental y tecnológico de las razas qu pueblan los infinitos Cosmos, la intercomunicación se una realidad igualmente clara y constatable. Si la espiral de la evolución en cualquier forma pensante —como creo— conduce inevitablemente a una má profunda vinculación con la Fuerza o Energía que llamamos Dios, es casi matemático y obligado que todas esa civilizaciones o seres terminen por «trabajar» con un única y formidable meta: la aceleración del conocimient de Dios en todos los rincones y en todos los tiempos d la Creación. (Y no puede quedar más lejos de mi ment en estos momentos el pobre y demacrado panorama de u Dios única y exclusivamente clerical o antropomórfico...) Ese hermosísimo «trabajo» —que quizá lleguemos comprender algún día y en el que participaremos a nive cósmico— está siendo desplegado por una legión de sere y entidades, mucho antes, incluso, de que el hombre apareciera sobre la Tierra. ¿Y en qué puede consistir esa «estrategia» o «misión» de «rango superior»? Por un mero principio de economía estimo que la Creación estará organizada de tal forma que núcleos inmenso de seres sean los responsables de «parcelas» concretísimas. Es muy posible que, las «responsabilidades» aparezcan en razón directa al índice de perfección de tales sere o «paquetes» de seres. Echemos mano de un ejemplo que, aunque grosero, quizá ilustre lo que intento definir. Todos somos conscientes del grado de responsabilida y desarrollo técnico y espiritual que llena nuestro mundo. Aunque nos duela, ese «termómetro» o «radio-faro» d la Humanidad del planeta Tierra arroja una temperatur y unos destellos tan fríos y débiles que sería poco meno que una locura otorgarnos la tutela de una determinad área universal. Tal y como se comporta nuestra civilización, los hipotéticos seres pensantes a proteger recibiría de todo menos ayuda. Es más. Suponiendo, como supongo, que una de la banderas más respetadas en el orden cósmico es la de l libertad individual y colectiva, difícilmente puedo pensa en «mensajeros», «misioneros» u «operarios» de la Gra Energía que no hayan superado —y con creces— este principio sagrado. Es muy posible, incluso, que sólo a partir de muy alta gradas en la escala evolutiva sea posible la «intervención» o «mantenimiento» o «vigilancia» en Universos o mundo que están en los comienzos de esa gran carrera hacia l Perfección. Una vez sentada esta premisa, todo resulta más fácil. Los «mandos intermedios» en ese formidable «escalafón» que deben conformar las creaturas al servicio de l Perfección conocen «su trabajo». Y lo cumplen y ejecutan, siempre de acuerdo con principios y programas establecidos «a niveles superiores». Y aunque tampoco me satisface, he aquí otro ejempl que —ojalá— puede que simplifique mis pensamientos: En esa caricatura de lo que Jesús de Nazaret quis hacer y decir en el planeta Tierra —y que llamamos Iglesia— difícilmente los «mandos intermedios» (obispos) llegarán a ocuparse personalmente del cúmulo de trabajo a que obligan, por ejemplo, las pequeñas o grandes parroquias de cada zona. Esas misiones, sencillamente, está en manos de la «infantería»: los sacerdotes. Éstos, salvo excepciones, tampoco se sitúan en las «órbitas» del «estado mayor» (el Colegio Cardenalicio), qu suele ser quien planifica y vela por las líneas maestras d la gran superestructura. Cada cual tiene su misión y el conjunto —al menos teóricamente— debe funcionar con un único propósito: eleva al hombre, cada vez más, en su dignidad de hijo de Dios. Pues bien, en una audaz traspolación, éste podría se el «esquema» de «trabajo» a escala cósmica. Y nosotros, los mundos como la Tierra, entraríamos de pleno —queramos o no— en el catálogo de las «parroquias» más atrasadas, polvorientas y maltrechas de la gigantesca «diócesis» que debe ser la Creación. Y en nuestro caso particular, con ciertos «agravantes» de todos conocidos. Nuestra «parroquia», en fin, es casi seguro que fue encomendada a concretísimos «mandos intermedios» de l jerarquía celeste. Y con ella, otros muchos seres pensantes, también en pleno período evolutivo y ubicados físicamente en una o quién sabe cuántas galaxias. Esos «mando intermedios» —siempre conectados al «estado mayor»— pueden disponer de legiones o miríadas de seres (la «infantería») que son los encargados y responsables de pone en marcha, de «ver cómo van las cosas» o de «corregir» todos y cada uno de los mecanismos que intervienen en e nacimiento y progresiva evolución de una colectividad d seres inteligentes. Encuentro perfectamente posible, y mucho más racional que las doctrinas tradicionales al respecto, que «misiones» de «inyección» —por utilizar una expresión terrestre— de la «conciencia espiritual» en determinados sere irracionales sea asunto de los «mandos intermedios» o, incluso, de la «infantería» que del propio Dios. Siempre h creído que la Gran Energía utiliza a esa inmensa lista d «intermediarios» suyos para perpetuar lo ya creado. ¿O es que el Papa es el responsable directo y persona del bautizo de cada nuevo cristiano? En mi opinión —e insisto en el hecho de que sólo esto teorizando— resulta mucho más hermoso y propio de u Dios «generador» que sean sus creaturas las encargadas, ni más ni menos, de la selección del momento y de lo seres que, por sus características, están llamados a se hijos del Innominado. Pero para desempeñar esa trascendental tarea, como apuntaba anteriormente, se necesita una talla mínima en la espiral de la Perfección. Nosotros, sencillamente, ni sabríamos ni podríamos... Una vez depositada en el ser la semilla o la chispa d la inteligencia y de la inmortalidad, los servidores de Dio —llamémosles «ángeles», «enviados» o «astronautas»— deberán permanecer muy cerca de esa nueva colectividad, procurando que su libre albedrío no se vea anulado y que, al mismo tiempo, dispongan de los elementos mínimo para un lento pero firme proceso de integración en l magna comunidad de la que han surgido y de la que n serán conscientes por mucho tiempo. Esta apasionante «misión» —así me lo dicta el corazón— puede estar encomendada en ocasiones no sólo seres puramente energéticos o desprovistos de soport físico, sino también a civilizaciones de carne y hueso, per que hayan dejado atrás muchas de las miserias que todavía esclavizan al hombre del planeta Tierra. Civilizacione supertecnificadas que pueden habitar en Universos com el nuestro o —¿por qué no?— en otros Cosmos «paralelos». Civilizaciones, en fin, que tuvieron acceso un día buena parte del conocimiento de la Verdad. Civilizacione que, en esa espiral de la Perfección, han llegado a tale extremos que puedan «dominar» el tiempo, las fuerzas d la Naturaleza y algo peligroso y que galopa siempre a l sombra del progreso y que nosotros llamamos soberbia... Civilizaciones que nada tienen que ver, evidentemente, con la nuestra. Esos seres —a mí me gusta llamarles «astronautas»— pueden estar colaborando íntimamente con la «infantería» o con los «mandos intermedios» de escalas superiores de naturalezas, repito, básicamente distintas a las suyas y, consecuentemente, a la nuestra. Ese entendimiento —¿por qué no?— puede ser perfectamente posible cuando se alcanzan esas cotas mínima de perfección evolutiva. Salvando nuevamente las distancias, ¿es que el hombre no está tratando de «comunicarse» con las plantas, mediante el uso de sofisticados panele electrónicos? ¿Qué hubieran pensado nuestros antepasados ante semejantes ensayos científicos? Como consecuencia de esos «contactos», los «astronautas» pudieron hacer acto de presencia en nuestro mundo. E inevitablemente fueron tomados por «dioses», «ángeles» o «enviados». Y así consta en las tradiciones, leyendas libros sagrados. Pudo ser prudente que en determinadas fases de la difícil y atormentada evolución de la Tierra, esos «vigilantes» del Espacio tomaran parte de una forma directa más activa de lo habitual. ¿A quién enviar entonces? ¿A lo seres adimensionales o puramente energéticos? La má elemental lógica no lo hubiera considerado eficaz. ¿Cóm se habrían comunicado con los primitivos pueblos humanos? ¿Cómo hubieran conjugado una mínima aproximación al hombre con la transmisión de los mensajes e idea claves para su evolución? El terror a lo desconocido s hubiera incrementado en estos casos hasta límites traumatizantes y de imprevisibles consecuencias... ¿Qué hacer entonces? Muy simple: el «estado mayor» o los «mandos intermedios» de la Creación pudieron aconsejar y arbitrar qu fueran seres básicamente idénticos al hombre del planet Tierra los que descendieran sobre el hermoso mundo azul. Y que esas civilizaciones de carne y hueso, supertecnificadas y tan próximas a los planes divinos, fueran las responsables de aquellos «trabajos» en los que era obligad una o múltiples «aproximaciones» al género humano. Y esto, sin duda, pudo quedar establecido mucho antes, incluso, de que el hombre apareciera sobre el mundo... La presencia de esas civilizaciones siderales en la historia de muchos pueblos de la Tierra, en sus leyendas religiones, en sus ceremonias y folklore, quedaría así má que justificada. Y, sobre todo, aparecería más que lógic su enigmático comportamiento. Y entre esos «programas de trabajo», los «misioneros» o «astronautas» espaciales recibieron uno definitivament solemne: preparar la llegada a la Tierra de un ser superior, perteneciente al «alto estado mayor» de toda la Creación: un ser que iba a ser llamado Jesús de Nazaret. LOS PREPARATIVOS DEL GRAN «PLAN» No puedo evitarlo. Aunque sé el riesgo que entrañan la comparaciones, me veo empujado a tomar un nuev ejemplo. Hace tan sólo unos días pude ver y escuchar en la pequeña pantalla al obispo portavoz de la Conferencia Episcopal Española. Los «mandos intermedios» de la Iglesi se habían reunido para estudiar y tratar los afilados problemas que la acosan. Uno de los asuntos clave de dich asamblea fue la programación de un próximo viaje de Papa, Juan Pablo II, a España. Los obispos españoles —y es natural— se mostraro preocupados por esta visita del máximo responsable jefe del «estado mayor» de la gran «estructura». «...Tenemos que verificar muchas cosas —apuntó e obispo encargado de las relaciones con la Prensa—. Ha que perfilar esta estancia del Papa hasta en sus mínimo detalles. Por supuesto, habrá nuevas reuniones y se nombrarán comisiones especiales de trabajo...» Las palabras del representante de los «mandos intermedios» me parecieron lógicas. Y supongo que así pensaron también los millones de telespectadores que pudieron oírle. Pues bien, y saltando nuevamente a la arena de la hipótesis, si la Iglesia española se preocupa —y de qu forma— por el histórico viaje de su jefe supremo en l Tierra a nuestro país, ¿qué no pudo ocurrir hace mile de años, «una vez llegada la plenitud de los tiempos», cuando el Padre o la Gran Fuerza estimó que ya era e momento de que su Hijo apareciera en el planeta Tierra? Y aunque dudo que los «métodos» y «recursos» de «estado mayor» o de los «mandos intermedios» de la Creación tengan algo que ver con los de la Iglesia Católica, parece lógico y sensato (siempre en base a nuestra raquítica lógica, claro está) que aquellas jerarquías celeste adoptaran también las medidas oportunas para el feli desarrollo del gran «plan de la Redención humana». Colocar a Jesús en la Tierra no creo que fuera una tare complicada, aunque no por ello —supongo— debían descuidarse los detalles... La gran complicación, imagino, pudo centrarse en e hecho de —por encima de todo— tener que intentar respetar la libertad individual y colectiva de los habitantes d tan arisco y primitivo mundo. Y el «plan» recibió «luz verde»... Y un buen día —hace ya más de 4 000 años—, esas civilizaciones elegidas o «voluntarias» —¿quién puede decirlo?— aparecieron con sus vehículos espaciales y su extraordinaria tecnología en esta mota de polvo que es l Tierra. Los «astronautas», sin duda, conocían el «plan» a la perfección. Su contacto y vinculación a los «mando intermedios» o al «estado mayor» de los Cielos tenía qu ser poco menos que constante. ¿Quién podría describi hoy las facultades y recursos mentales, espirituales y técnicos de estos seres, tan lejos de nuestra oscura form de vida? Estoy seguro que la Tierra fue «peinada» en su totalidad, con el fin de elegir la zona ideal donde pudiera nace un día el gran «Enviado». Es posible que las naves de lo «astronautas» llevaran a cabo minuciosas tareas de rastreo e investigación. Y al fin fue detectado el que debería ser el «puebl elegido». Y comenzaron los primeros «contactos» y «encuentros» con los primitivos patriarcas. Y se produjo un fenómeno, quizá previsto por las jerarquías celestes y por los propios ejecutores materiale del gran «plan», por los «astronautas»: desde un prime momento, los hombres y mujeres elegidos por los seres de Espacio confundieron sus brillantes y poderosos vehículos con los tripulantes de los mismos, y viceversa. El «ángel del Señor», la «gloria de Yavé», la «nube de fuego» la «columna de humo» venían a significar una misma cosa. La absoluta falta de nociones y de vocabulario por part de aquellas gentes sencillas del desierto en relación a «máquinas» capaces de volar, de vencer la ley de la gravedad, de emitir luz y dé las que entraban y salían otros sere no menos extraños, enfundados en trajes espaciales —quié sabe si provistos de escafandras— tuvo que provocar e sus cerebros una grave confusión a la hora de distingui «astronautas» de «máquinas». Imagino que este problema no revestía mayor importancia para los «astronautas». Todo lo contrario. Es posible que, a veces, lo considerasen altamente práctico y beneficioso para sus fines. Dado el formidable abismo mental y evolutivo que separaba a los hombres de la Tierra de sus visitantes, cualquier intento para explicarles las verdaderas «razones» de su presencia en el mundo hubiera sido rematadament negativo. No se trataba, a fin de cuentas, de mostrar a lo seres pensantes del planeta Tierra unas técnicas o realidades que jamás hubieran asimilado o utilizado, sino de preparar un camino, un pueblo, una «infraestructura» —si s me permite la fórmula— para el gran momento: para l llegada, miles de años más tarde, del Cristo. Siempre me he preguntado por qué el Padre o la Gra Energía o quizá el «estado mayor» de los cielos estimaro aquella remota época como el momento propicio para l encarnación de Jesús. Hoy sí hubiéramos «reconocido» —espero— esas formidables máquinas voladoras y a lo «astronautas» celestes... ¿O no? Hoy estamos en condiciones de interpretar y de comprender la luz eléctrica, la ley de la gravedad, los viaje espaciales, la utilización de cascos y de trajes «anti-g»... Y hasta hemos empezado a aceptar la idea de unos visitantes extraterrestres que llegan a nuestro mundo en vehículos que popularmente son bautizados con el nombr de «ovnis». ¿Por qué no fue retrasada entonces la llegada del «Enviado»? ¿No hubiera sido más fácil hoy su misión? A decir verdad no he perdido la esperanza de llegar saber algún día los motivos que decidieron al Padre o a «estado mayor» celeste a considerar aquellas fechas com «la plenitud de los tiempos...» Es posible que muchas personas se pregunten por qu asocio términos bíblicos como «el ángel del Señor» o «l gloria de Yavé» o «la columna de humo» o «la nube d fuego» con astronaves y «astronautas». Sé que no dispongo de las pruebas finales o absolutas. Nadie las tiene. Sin embargo, leyendo y releyendo los pasajes del Antiguó y Nuevo Testamento, así como los Evangelios apócrifos, las descripciones de aquellos testigos coinciden asombrosamente con las que hemos reunido e pleno siglo xx sobre ovnis. He meditado mucho antes de dar este paso. Y ahora, al hacerlo, estoy contento de mi decisión. Sé que jueg con puras teorías, pero algo me dice en el fondo del alm que puedo estar en lo cierto... Aquellas formidables «luminosidades» que nos relata los Libros Sagrados, aquellos seres «resplandecientes», aquel «carro de fuego», aquellas «nubes como ascuas» inmóviles sobre la Tienda de la Reunión, aquellos «ángeles» que subían y bajaban del cielo en mitad de una «gran luz», aquella «estrella», en fin, que guió a los Magos hasta Belé de Judá guardan una sospechosa semejanza con las naves, brillantes y silenciosas, que son observadas hoy en los cielos del mundo. Para cualquier persona medianamente informada de la realidad ovni, las coincidencias son abrumadoras. Y lo he dicho muchas veces. Admitir que los «ángeles» que aparecen en la Biblia pudieran ser seres del Espaci —«astronautas» de carne y hueso— no oscurece, ni much menos, la grandiosidad y divinidad del «plan» de la Redención. ¿Por qué tenía que restar belleza o solemnidad a l llegada de Jesús de Nazaret la presencia en el mundo d todo un «equipo» de seres supertecnificados y superpróximos a Dios? ¿Es que el Papa no se sirve de los más rápidos y cómodos aviones a reacción para cruzar los cielo del planeta y llevar la palabra de Dios? ¿Es que el Crist le haría ascos —suponiendo que apareciera en 1980— a la cámaras de televisión o a la difusión «vía satélite»? SENSACIONALES «NOTICIAS» No deseo extenderme más. Y creo que nunca hubiera adelantado mis pensamientos, de no ser por la delicada naturaleza de lo que voy a exponer a continuación. Siempr me ha gustado que sea el lector quien vaya descubriend por sí mismo los resultados de mis investigaciones y hast el trasfondo de mis últimas inquietudes. En esta oportunidad, sin embargo, he querido que fuer diferente. No siempre se enfrenta uno a pasajes tan trascendentales como la concepción virginal de María, su infancia, el nacimiento de Jesús y las posibles vinculacione de todo un «equipo» de «ángeles» o «astronautas» co estos hechos. Porque éstos, nada más y nada menos, han sido los blancos de mi investigación. Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento ofrece abundantes relatos donde ese «equipo» de «astronautas» aparece siempre en momentos decisivos. No obstante, y pesar de mi interés por hallar explicaciones lógicas y racionales, ninguna de las que ha llegado a ofrecerme l Iglesia y los exégetas o especialistas en temas bíblicos h terminado de apagar mi inquietud. No eran suficientes la cómodas «salidas» de los teólogos, que sumergen siempr los «temas difíciles» o «comprometidos» en la neblina de «misterio de fe» o de los «géneros literarios» o del «hech sobrenatural»... Por otra parte, como digo, esos «ángeles» y sus manifestaciones guardan demasiada semejanza con lo que y llevo investigado en ese otro campo de los «no identificados». Era preciso bucear, por tanto, en otras direcciones. Aun con riesgo de equivocarme. Lo sé... Había —y hay— demasiadas incógnitas en la preparación de la llegada de Jesús. ¿Cómo pudo ser la concepció virginal? ¿Por qué fue elegido aquel pueblo y no otr como «base o infraestructura» de todo un sistema monoteísta? ¿Por qué el «estado mayor» celeste consideró e Próximo Oriente como la zona idónea para el nacimient del Mesías? Y, sobre todo, ¿cómo pudo desarrollarse e parto del «Enviado»? Ni los Evangelios canónicos, ni por supuesto los teólogos, aclaran estos extremos con la suficiente transparencia. En ocasiones —para qué engañarnos— el miedo a encuentro con tales verdades les paraliza y casi todo «huyen», disimulando su impotencia con tesis rimbombantes que, supongo, no convencen ni a ellos mismos. Y en esa búsqueda tropecé un día con los llamado Evangelios apócrifos. Mi sorpresa fue creciendo conforme fui devorand aquellos textos poco menos que malditos hasta hace uno años. Allí encontré datos, precisiones, informes, referencias y descripciones que me estremecieron. Aquello sí er racional. Aquello sí despejaba algunas de las grandes incógnitas... Allí, por ejemplo, sí empecé a intuir por qué Jesús tuv que nacer en una cueva y no en un establo. Allí sí me ofrecían una información infinitamente má verosímil sobre la persona de san José, sobre sus duda y sobre el curioso juicio a que se vio forzado... Allí me di cuenta del gran error que ha supuesto considerar a la familia «humana» de Jesús como pobres ciudadanos, poco menos que harapientos e indigentes de solemnidad. Nada más lejos de la realidad... A través de los apócrifos ratifiqué hasta la saciedad l constante y meticulosa «inspección» del «equipo» de «ángeles» o «astronautas» en relación a los «abuelos» de Jesú y no digamos respecto a la pequeña María. Allí estaba claro como la luz que la «estrella» de Belé no había podido ser una estrella... Y lo más hermoso y esperanzador —no me cansaré d repetirlo— es que las «nuevas noticias» sobre la llegad del Salvador sólo contribuían a engrandecer el «plan» d la Redención del hombre de este viejo y rebelde planeta, perdido en una de las más bajas curvas de la espiral d la Perfección. Y antes de pasar ya a la exposición de esas sensacionales «noticias» sobre un «plan» que no considero cerrado, espero que después de la lectura de este trabajo ningú principio o sentimiento se vean heridos. Esto no es Teología, ni mis aspiraciones son las d sentar cátedra. Si mi impaciente búsqueda de la Verda —y este reportaje es sólo eso— estimula a otros a segui buscando, mi esfuerzo no habrá sido baldío. LOS ASOMBROSOS Y DESCONOCIDOS EVANGELIOS APÓCRIFOS «... Y en aquel momento la estrella aquella, que había visto en el Oriente, volvió de nuevo a guiarles hasta qu llegaron a la cueva, y se posó sobre la boca de ésta. Entonces vieron los magos al Niño con su Madre, María, sacaron dones de sus cofres: oro, incienso y mirra.» Este párrafo —extraído de los Evangelios apócrifos concretamente del llamado Protoevangelio de Santiag (XXI, 3)— me decidió, en buena medida, a escribir el presente libro. Me impresionó. E inicié una devoradora lectura de cuantos apócrifo pude localizar. La famosa estrella de Belén de Judá me intrigaba desd hacía tiempo. Y ahora, nuevamente, la tenía ante mí. Y volvieron las viejas preguntas: ¿Se trataba realmente de una estrella? ¿Por qué guiab a los magos? ¿Por qué se «posó» delante de la cueva dond nació Jesús de Nazaret?... Tengo que reconocer que, después de recorrer más d 300.000 kilómetros tras los ovnis, la estrella en cuestió me resulta «familiar». Pero vayamos por partes. La verdad es que no podía sospechar lo que encerraban estos apócrifos. Al concluir el estudio de los mismos sentí la necesida de escribir mis pensamientos e impresiones. Creo que mu pocas personas han tenido la oportunidad de conocer lo textos de dichos Evangelios apócrifos. Y esto me anim a transcribirlos. Al menos, a divulgar aquellas partes que, para mí, guardan un interés muy especial. LOS EVANGELISTAS «TITULADOS» Y LOS «INTRUSOS» Si he de ser sincero, tuve que recurrir al Diccionario d la Real Academia para conocer exactamente el significad de «apócrifo». Había oído hablar de los Evangelios apócrifos. Per no terminaba de entender por qué, precisamente, se le llamaba así. He aquí lo que apunta el Diccionario Ideológico de l Lengua Española. «Apócrifo: dícese de los libros de la Biblia que, aunqu atribuidos a autor sagrado, no están declarados como canónicos.» El problema empezaba a esclarecerse. Sin embargo, a leer lo de «canónicos» me entraron nuevas dudas. ¿Y qu es exactamente «canónico»? ¿Por qué unos libros está declarados como tales y otros no? ¿Qué criterio o valoración se había seguido para ello? La cosa era sencilla. «Canon» es «el catálogo de libro sagrados admitidos por la Iglesia Católica». En realidad, la cuestión quedaba reducida a un únic punto: ¿y qué criterio seguía la Iglesia Católica para decidir si un libro tenía carácter apócrifo o canónico? El asunto, según he podido comprobar, recibe una «larga cambiada» por parte de los teólogos y estudiosos de l Biblia con un planteamiento pleno de fe, pero disminuid en su carácter racional y científico. «La Biblia, y por tanto los libros canónicos —dicen lo expertos— está inspirada por Dios.» Esto significa que todo cuanto hubiera podido ser escrito sobre Cristo —incluso en vida del Maestro—, per que no fuera reconocido por los hombres que forman l Iglesia como «inspirado», no tiene el menor valor canónico. El tema, cuando menos, se presta a discusión. Y no es que yo dude del referido carácter divino d esos libros. Creo en Dios y considero que, efectivamente, puede ser. Pero si la propia Iglesia Católica reconoce qu buena parte de esos Evangelios apócrifos fueron confeccionados por autores sagrados, ¿por qué no son incluido en el «lote» bíblico? Y lo que es peor: ¿por qué durant siglos han sido perseguidos y condenados? Según la propia Biblioteca de Autores Cristianos —declarada de interés nacional—, «apócrifo», en el sentid etimológico de la palabra, significa «cosa escondida, oculta». Este término servía en la antigüedad para designa los libros que se destinaban exclusivamente al uso privad de los adeptos a una secta o iniciados en algún misterio. Después, esta palabra vino a significar libro de origen dudoso, cuya autenticidad se impugnaba. Entre los cristianos —prosigue la BAC— se design con este nombre a ciertos escritos cuyo autor era desconocido y que desarrollaban temas ambiguos, si bien se presentaban con el carácter de sagrados. Por esta razón, el término «apócrifo» vino con el tiempo a significar escrito sospechoso de herejía o, en general, poco recomendable. En algo tiene razón la Iglesia. No todo el «monte e orégano». Quiero decir que, con el paso del tiempo, ha surgido tantas historias de la vida y milagros de Jesús qu resulta laborioso separar el grano de la paja. Sin embargo, y a pesar de todo ello, la propia Iglesi Católica reconoce hoy el valor de algunos de estos texto —llamados, como digo, Evangelios apócrifos—, en los qu se amplían o dan a conocer por primera vez algunos pasajes de la natividad, infancia y predicación del Señor. El mismo san Lucas asegura que, ya desde el principio, muchos emprendieron el trabajo de coordinar la narración de las cosas que tuvieron lugar en tiempo de Jesús. Esto resulta lógico y del todo humano. En realidad s venía haciendo desde hacía siglos con los grandes personajes griegos, romanos, sumerios, egipcios, etc. ¿Por qu no hacerlo con Jesús de Nazaret, hacedor de milagros, Hijo del Dios vivo, revolucionario para muchos y enfrentado a los Sumos Sacerdotes de Israel? Resulta igualmente verosímil que alguien tuviera la feli iniciativa de relatar y dejar por escrito cuanto había hech y dicho el Maestro. Esa idea —estoy seguro, como periodista que soy— debió florecer muy poco tiempo despué de la muerte y resurrección del Cristo. Parece claro que esa tarea de «reconstruir» la vida d Jesús fuera emprendida no sólo por los cuatro evangelistas oficialmente aceptados, sino por otros apóstoles, discípulos y «voluntarios» en definitiva. Y ahí están los Evangelios apócrifos de Santiago, d Mateo, el Libro sobre la Natividad de María, el Evangeli de Pedro y el Armenio y Árabe de la Infancia de Jesús, entre otros, para ratificarlo. Estos textos apócrifos son hoy reconocidos por la Iglesia Católica como parte de la Tradición. Y aunque, e efecto, hay pasajes en los mismos que resultan dudosos, otros, en cambio, coinciden entre sí y —a su vez— con lo de los cuatro evangelistas... «titulados». Esta situación, salvando distancias, me recuerda u poco la planteada en nuestros días. En mis 20 años como profesional del periodismo h conocido a decenas de hombres y mujeres que, a pesar d no haber estudiado en la Facultad de las Ciencias de l Información y de no poseer, lógicamente, título algun que les acreditase como periodistas, han demostrado siguen demostrando que, a la hora de «hacer periodismo» son tan buenos o mejores que los «canónicos», si se m permite la licencia... ¿Qué quiero decir con todo esto? Algo muy simple. Estoy seguro que hubo otros cronistas —incluso apóstoles y discípulos de Cristo— que llevaron al papel un excelente trabajo sobre la vida y milagros del Maestro. Relatos, incluso, que pudieron servir de base en determinados momentos a los cuatro evangelistas «oficiales». Hoy, esos textos —aparecidos en su mayor parte en lo siglos II y IV— son considerados como «apócrifos». En realidad, lo que les distancia y diferencia de lo cuatro Evangelios canónicos no es otra cosa que lo y apuntado anteriormente: el hecho de que «no han sid inspirados por Dios». Y yo sigo preguntándome: ¿dónde está la prueba científica y palpable de esa «inspiración divina»? ¿Es que Dio ha vuelto a descender sobre el Sinaí para entregar el «catálogo» de los libros «canónicos», como si se tratara d un vendedor de libros a domicilio? ¿Hasta qué punto no se ha manipulado —por parte d los hombres que han formado la Iglesia— esa circunstancia de la «inspiración divina»? ¿Hasta qué punto no se han distorsionado las propia palabras de Jesús, con el fin de «arrimar el ascua a la sardina» de esa institución llamada Iglesia? Hace más de dos siglos que el doctor Fréret, uno d los más eminentes filólogos y orientalistas de su época, el que mejor supo aplicar la filosofía a la erudición —según frase de Turgot— escribió, al margen de sus numerosos trabajos de crítica histórica, uno de crítica religiosa que puede resultar esclarecedor en relación a aquellos confusos primeros tiempos del Cristianismo. En el capítulo XII, al hablar de los motivos para cree en los milagros y en cada uno de los que se refieren e los Evangelios canónicos, Fréret pide que cada cual s asegure —por demostración— de la autoridad de tale libros, y también de que las pruebas de que son auténticos en firmeza a cuanto han dicho las demás sectas cristianas en favor de sus Evangelios respectivos, para llamarlos inspirados. Conforme a tan sano criterio, Frére examina los Evangelios, oponiendo a la autenticidad d los reputados verdaderos los muchos considerados com falsos y que corrían desde un principio. «Es un hecho cierto —decía el gran filólogo—, reconocido por todos los sabios, confesado por los defensore del Cristianismo, que, desde los primeros tiempos de l Iglesia, y aún desde los de la fecha misma de los libro del Nuevo Testamento, se publicaron una multitud d escritos falsamente atribuidos, ya a Jesús, ya a la Virgen, ya a los apóstoles, ya a los discípulos. Fabricio, que recogió cuantos pudo reunir, cuenta hasta 50 con el solo títul de Evangelios, y un número mucho mayor bajo diferente títulos. Cada uno de estos escritos tenía en aquel tiemp sus partidarios. De aquí resulta con evidencia que, entr los cristianos de aquel tiempo, unos eran trapaceros impostores y otros, hombres sencillos y crédulos. Si co tanta facilidad se logró engañar a estos primeros fieles, si tan factible era inducirles a ilusión con libros supuestos, ¿en qué vienen a parar todos los sofismas con que s pretende demostrar la imposibilidad de una suposició con respecto a los Evangelios canónicos? »En medio de tamaño caos de libros publicados a u mismo tiempo, y todos recibidos entonces con respeto, ¿cómo podremos ahora distinguir los que eran auténtico y los que no lo eran? Pero lo que hace aún más ardu esta distinción es que vemos citados con. veneración po los primeros Padres de la Iglesia los Evangelios apócrifos. Las Constituciones Apostolicae, san Clemente Romano, Santiago, san Bernabé y aun san Pablo, citan palabras de Jesucristo tomadas de esos Evangelios. Hay más, y es qu no vemos que los apologistas de la secta que quedó dominante, hayan conocido los cuatro Evangelios que se ha conservado como canónicos y auténticos... «Hasta san Justino, no encontramos en sus escritos má que citas de Evangelios apócrifos. Desde san Justino hast san Clemente Alejandrino, los Padres de la Iglesia se sirven de la autoridad, ya de los Evangelios supuestos, ya d los que ahora pasan por canónicos. Finalmente, desd Clemente Alejandrino, estos últimos triunfan y eclipsa totalmente a los demás. Es verdad que, en los primero Padres, se ven algunos pasajes semejantes a las palabra de los actuales Evangelios. Pero, ¿dónde consta que esté tomados de ellos? San Mateo, san Marcos, san Lucas san Juan no están nombrados, ni en san Clemente Romano, ni en san Ignacio, ni en otro alguno de los escritore de los primeros tiempos. Las sentencias de Jesús, que esto padres repiten, podían haberlas aprendido de viva voz po el canal de la tradición, sin haberlas tomado de libro alguno. O, si se quiere que hayan sido tomadas de algú Evangelio esas palabras, no hay razón que nos obligue creer que se tomaron más bien de los cuatro que no quedan, que de los muchos otros que se han suprimido. »Los Evangelios que se han reconocido como apócrifo se publicaron al mismo tiempo que los que pasan po canónicos, y de la misma manera y con igual respeto s recibieron, y con idéntica confianza, y aún con preferencia, se citaron. Luego no hay un motivo para creer en la autenticidad de los unos que no milite, al menos con igua fuerza, en favor de la autenticidad de los otros. Y, puest que éstos han sido, evidentemente y por confesión d todos, unos escritos "supuestos", nos hallamos autorizado para creer que aquéllos han podido serlo asimismo.» Es indiscutible lo que asienta Fréret. Hacia el final de siglo II, según mis averiguaciones, la literatura evangélic parece agotada. Pero el canon documental del Cristianismo, si bien tiene en su pro la autoridad de los tres grandes doctores de la época —Clemente Alejandrino, san Ireneo y Tertuliano—, dista mucho de haberse establecid definitivamente. Al lado de los escritos canónicos o «auténticos» circulaba un número considerable de Evangelios: los ya citados de los Hebreos, de los Egipcios, de san Pedro, de san Bartolomé, de santo Tomás, de san Matías, d los Doce Apóstoles, etc. Y estos Evangelios no eran d uso exclusivo de las sectas llamadas heréticas... Más d una vez, como digo, se sirvieron de ellos los doctore ortodoxos y los más preclaros Padres de la Iglesia. Pero, desde comienzos del siglo ni hasta la celebración del Concilio de Nicea, el año 325, las autoridade eclesiásticas se inclinaron a la admisión exclusiva de lo cuatro Evangelios simétricos sobre los que, incluso lo Padres de la Iglesia de más sentido crítico, pensaba cosas como las siguientes y que, evidentemente, no tiene desperdicio: 1. Que el Evangelio de san Mateo era una colecció de sentencias, discursos y parábolas de Jesús, hecha po su autor en lengua aramea, y anterior al relato de sa Marcos, y que el Cristo mismo eligió a aquel apóstol par que fuese testigo de los hechos, y para que diese de ello un testimonio público, poniéndolo por escrito. 2. Que san Marcos, discípulo e intérprete de san Pedro, a quien acompañó a Roma el año 44 de Jesucristo, redactó en forma de Evangelio un resumen de la predicación de su maestro, a instancias de los fieles que a ést habían oído, y que el apóstol lo aprobó y mandó que s leyese en las iglesias como escritura auténtica. 3. Que san Lucas, discípulo e intérprete de san Pablo, hizo lo mismo con la predicación del gran evangelizado de los gentiles, y que su obra lleva todos los caracteres d la certidumbre. 4. Que san Juan escribió sobre Jesús pasado ya de lo noventa años, con objeto de confundir a los herejes gnósticos, y que su Evangelio, como el de san Mateo, es el d un testigo de mayor excepción. Esto viene a demostrar, ni más ni menos y en hono a la más pura objetividad informativa, que ni san Marco ni san Lucas conocieron a Jesús. Escribieron, en fin, d oídas y siempre según lo que les relataron san Pedro san Pablo, respectivamente. Los otros dos evangelistas «titulados» —Mateo y Juan— se supone que refirieron los hechos como testigos directos... Y ambas «suposiciones» atravesaron el tiempo y e espacio, tanto en el Catolicismo como en el Protestantismo, llegando hasta últimos del siglo XVIII, en qu alguno sabios de la última religión empezaron a dudar de qu tales suposiciones fueran verosímiles. La primera duda recayó sobre que fuera escrito po orden de Cristo el Evangelio de san Mateo. Según sa Epifanio y san Juan Crisóstomo —que vinieron al mundo, dicho sea de paso, algunos siglos después—, san Mate escribió su Evangelio, no por orden del Cristo, sino «a ruegos de los judíos convertidos y como seis años despué de la muerte del Señor». No se vio entonces inconvenient en que hubiese escrito su libro en arameo, pero se descubrió que de él circularon varias traducciones griegas, algunas muy antiguas, con numerosas faltas, algunas esenciales. Y no se logró averiguar quién hizo la primera traducción griega, ni quien sacó del griego la versión latina. En cuanto a san Marcos, la crítica del siglo XVIII n vaciló en dirigir nuevos ataques contra su origen apostólico. Dudó, en primer lugar, que san Marcos fuese compañero de san Pedro, alegando que nadie sabe positivamente quién fue la persona del evangelista, que ni deb confundirse con el Marcos, primo de san Bernabé, ni parece probable que se identifique con aquel a quien san Pedr llama hijo suyo, ni es posible considerarle —como aseguraban algunos teólogos— como judío y de la familia sacerdotal de Aarón. Si así fuese, ¿cómo hubiera podid escribir en griego y en Roma su Evangelio? Como muy bien apunta el injustamente criticado Edmundo González-Blanco en su obra Los Evangelios apócrifos, «que un judío no helenista escribiese en griego, po muy en boga que esta lengua estuviese en toda la extensión del Imperio, no es verosímil». Las Iglesias cristianas, católica, griega y protestante, en suma, impusieron, desde el Concilio de Laodicea hast el siglo XVIII, cuatro Evangelios simétricos, con prohibición absoluta de dar crédito a otros. Y vivieron confiada en su autenticidad y en su veracidad durante todo es tiempo. Algo así como lo acontecido en las islas Baleares, que permanecieron felices durante 500 años, con sólo siet leyes, una de las cuales prohibía introducir otra nueva. Sin embargo, la crítica, desde sus primeros pasos en e terreno de la investigación documental, halló que el número de Evangelios tenidos al comienzo por «divinos», de cuya existencia no cabe dudar por conocerse sus título o, mejor dicho, los nombres de sus supuestos autores, as como el contenido de muchos de ellos, era, no de cuatro, sino de 62 o, por lo menos, de 50, según Fabricio. Entr los Evangelios desechados se cuentan, entre otros, los d san Pedro, santo Tomás, Nicodemo, san Andrés, san Bartolomé, san Pablo, Santiago, san Matías, san Tadeo, e Evangelio de la Perfección, el de la Infancia, el de lo Doce Apóstoles, el de los Egipcios, los de san Bernabé, san Felipe, Marción, Apeles, etc. LA PROFUNDA CONFUSIÓN Si me he extendido más de lo necesario en estos árido aspectos de la historicidad de los Evangelios canónico y apócrifos ha sido con toda la intención del mundo. Deseaba asomarme y asomar al lector, aunque sólo durant breves minutos, al oscuro —yo diría que tenebroso— panorama del origen y de la autenticidad de unos y otro textos. Algo aparece, no obstante, con un mínimo de pureza: hubo numerosos «evangelios» que fueron escritos, copiado y conservados a lo largo de los dos primeros siglos de Cristianismo. Escritos que sirvieron en buena medida par construir o completar los que, a partir del siglo ni, fueron ya «bendecidos» y considerados como canónicos definitivos. En otras palabras: es casi seguro que buena parte d los hechos y dichos atribuidos al Maestro y que hoy conocemos mediante los cuatro Evangelios tradicionales y «legales» estén basados en los primeros documentos —paradójicamente calificados por la Iglesia como «poco fiables»— y que son conocidos por «apócrifos». Así se hace la Historia... Si a este batallón de problemas añadimos la inevitabl deformación que ha podido sufrir la realidad como consecuencia del paso de los siglos, esa natural y encomiabl confianza en el rigor de los cuatro Evangelios canónico —y sólo pretendo ser leal conmigo mismo— puede vers muy mermada... Sí, ya sé que se levantarán voces airadas desde las cerradas filas del fanatismo religioso. Sé que los hipercríticos echarán mano de la revelación y que me dirán «qu esos libros —como el resto de la Biblia— han sido inspirados directamente por Dios y que por eso no cabe dud alguna». Lo he dicho anteriormente. Creo en Dios —no precisamente en el Dios de largas y blancas barbas— y sé que l Revelación es, o puede ser, una de tantas maravillas qu emanan de la divinidad. Pero aquí entramos ya de llen en un «problema de fe», no en el canal de la razón... Y si, como hemos visto, existe en el mundo un considerable volumen de escritos o Evangelios que fueron manejados y respetados como verdaderos cofres o depósito de las enseñanzas de Jesús de Nazaret y de los hechos qu protagonizó mientras vivió en el planeta Tierra, ¿por qu negar siquiera una pizca de «inspiración divina» a mucho de esos «apócrifos»? Con mayor razón cuando, como e bien sabido de los «mineros» de la exploración bíblica, hay constancia de que los Santos Padres de los tres primeros siglos de la Era Cristiana se sirvieron indistintamente de esos «apócrifos»... En todo esto ha podido ocurrir lo mismo que suced y que sucederá con los acontecimientos pasados y de lo que apenas han sobrevivido pruebas o testimonios ta fríos y enteros como puedan ser hoy, por ejemplo, las películas o fotografías. Cada uno escoge aquellas noticias qu mejor arman sus objetivos, perfectamente preconcebidos. Y es muy humano que esas mismas personas le den l espalda a los conceptos contrarios. Después, ante los demás, se ufanan de haber hallado la verdad en el tópico tópicos de su preferencia. Los Santos Padres de los primeros tiempos del Cristianismo carecían, salvo excepciones, de espíritu crítico. Era lógico. Y encontraban creíble todo lo que les podí parecer edificante. El criterio que presidía y dirigía l selección realizada por ellos era esencialmente emotiv o piadoso y, cuando no, teológico o doctrinario, sin los alcances críticos e históricos, indispensables a todo lo concerniente a lo que empezaba a entenderse por canon «catálogo» sagrado. Además, el simbolismo exegético formaba entonces, frente al puro y objetivo estudio de la literatura bíblica, una tendencia de fondo místico, que se desenvolvía paralelamente a la tendencia realista, sin abrir surcos en el camino del análisis histórico. Así atribuían crédito y autoridad a unos libros y rechazaban otros, sin atenerse a más norma que a los dictados de la comodidad intelectual o de las preocupacione religiosas. Y descendiendo al terreno de lo concreto, veamos algunos ejemplos sobre los criterios y pautas que seguía estos Santos Padres de la Iglesia para «descalificar» a uno Evangelios y «aupar» a otros. San Ireneo —muerto hacia el año 202— se expresaba así: «El Evangelio es la columna de la Iglesia, la Iglesi está extendida por todo el mundo, el mundo tiene cuatr regiones, y conviene, por tanto, que haya cuatro Evangelios...» El citado Padre basaba también su preferencia por lo cuatro Evangelios canónicos en afirmaciones como éstas: «El Evangelio es el soplo o viento divino de la vid para los hombres, y, puesto que hay cuatro vientos cardinales, de ahí la necesidad de cuatro Evangelios... »E1 Verbo creador del universo reina y brilla sobre lo querubines, los querubines tienen cuatro formas, y he aqu por qué el Verbo nos ha obsequiado con cuatro Evangelios...» Aun dejándose llevar de la más espesa caridad, uno n puede por menos que sonreír al leer al Santo Padre... Los que pretenden probar la supremacía de los cuatr Evangelios tradicionales sobre los apócrifos por el hech de que la Iglesia los haya recibido umversalmente desd los primeros siglos ignoran u olvidan que esto no fu exactamente así. Por los escritos de muchos Padres de l Iglesia vemos que algunos de aquellos Evangelios estuvieron largo tiempo sin ser recibidos y sin ser tenido como obra de los autores con cuyos nombres circulaba en el seno de ciertas sectas cristianas. Únicamente despué de muchos años vinieron a ser reconocidos como canónicos. Holbach, en el prólogo de su Historia crítica de Jesucristo recuerda ya a los «olvidadizos» que fue el Concili de Nicea, en el año 325 y refrendado en el 363 por el d Laodicea, el que hizo la separación de Evangelios canónicos y Evangelios apócrifos. Entre los cincuenta textos existentes escogió solamente cuatro, desechando el resto. Un milagro, según cuenta el autor anónimo de la obr Libelas Synodicus, decidió la elección... Y aunque esta referencia tampoco es muy seria, entrando de lleno en el plano de lo anecdótico, veamos l que narra el autor anónimo: «... Según una versión, en fuerza de las oraciones d los obispos, los Evangelios inspirados fueron por sí mismos a colocarse sobre un altar. Conforme a otra versió (más grosera y tan imprudente que llevó a los racionalistas a asegurar que el altar se hallaba dispuesto artificiosamente y con deliberado propósito), se pusieron todos lo Evangelios, canónicos y apócrifos, sobre el altar, y lo apócrifos cayeron bajo él. »Una tercera versión da la variante de que sólo se pusieron sobre el altar los cuatro Evangelios verdaderos, que los obispos, en sentida y ferviente plegaria, pidiero a Dios que, si en alguno de ellos hubiese una sola palabr que no fuese cierta, cayera aquel Evangelio al suelo, l que no se verificó. »Pero más inocente es una cuarta versión, la cual, cambiando el aparato de las anteriores, afirma que el mism Espíritu Santo entró en el Concilio en figura de paloma, que ésta pasó a través del cristal de una ventana sin romperlo, que voló por el recinto con las alas abiertas e inmóviles, que se posó sobre el hombro derecho de cad obispo en particular, y que empezó a decir, al oído d todos, cuáles eran los Evangelios inspirados...» No creo, naturalmente, que la separación de los Evangelios «legales» se llevara a cabo de una forma tan infanti y ridicula. Aunque tampoco tengo la absoluta certeza d que el criterio más generalizado entre los obispos d Nicea a la hora de elegir los Evangelios canónicos distar mucho del ya apuntado índice valorativo de san Ireneo... Si hemos de ser sinceros, quizá lo ocurrido en aque Concilio llenase de dudas y angustias a los actuales estudiosos de la Biblia y no digamos a los honorables obispo y cardenales... Los defensores de la Revelación divina podrán alega a todo esto que ha habido concilios muy posteriores e los que el «problema» ha resultado definitivamente despejado... Y siguiendo en este temporal papel de «abogado del diablo», les diré que sí, pero... VATICANO II: EL CONOCIDO ARTE DE NO COMPROMETERSE... Uno de mis primeros movimientos al topar con el delicado asunto de la revelación divina fue ponerme en inmediato contacto con los más prestigiosos teólogos y beber, naturalmente, en las fuentes «oficiales» de la Iglesia. ¿Y qué dice el Magisterio de la Iglesia sobre la divin revelación? ¿Qué piensa la gran «estructura» sobre eso libros «inspirados» directamente por Dios? El espinoso tema —tratado ya en el Concilio Tridentino y en el Vaticano I— fue depurado finalmente en e reciente Vaticano II . En su capítulo II —«La transmisión de la Revelació divina»—, dice textualmente la Constitución Dogmátic sobre dicha revelación: «7. Cristo mandó a los Apóstoles predicar el Evangelio. Los Apóstoles transmitieron cuanto habían recibid con las palabras, los ejemplos y las enseñanzas. De est forma, algunos (Apóstoles y discípulos de éstos), inspirados por el Espíritu Santo, pusieron por escrito el anunci de la salvación. Los Apóstoles confiaron después a lo Obispos, sus sucesores, el propio puesto de maestros. Est Tradición y la Sagrada Escritura son como un espejo e el que la Iglesia contempla a Dios.» Y algo más adelante se dice: «... Los Padres atestiguan la presencia de esta Tradición, a la cual debemos el conocimiento del canon de lo Libros Sagrados y su más profunda inteligencia. De est forma, Dios, que habló en el pasado, continua habland por medio de la Iglesia y del Espíritu Santo. »9. Tradición y Escritura están unidas y se comunica entre sí. Por nacer de la misma fuente, forman como un sola cosa y tienden al mismo fin. Una y otra deben se aceptadas con igual piedad y reverencia, en cuanto qu la Iglesia no alcanza de la sola Sagrada Escritura su certeza sobre todas las cosas reveladas. »10. Tradición y Escritura constituyen un único depósito sagrado de la Palabra de Dios, confiado a la Iglesia...» La frase conciliar «algunos (Apóstoles y discípulos d éstos), inspirados por el Espíritu Santo, pusieron por escrito el anuncio de la salvación» me parece digna de un cierta meditación. Si es evidente que antes de la aparició de los cuatro Evangelios «legales» o canónicos —aceptado oficialmente a partir del Concilio de Nicea en el siglo IV— circulaban por la Cristiandad decenas de escritos y narraciones —amén de la propia Tradición oral— sobre la vid y enseñanzas de Jesús, y si los cuatro textos oficiales bebieron sobradamente de esa Tradición y de los «apócrifos», ¿dónde empieza y dónde termina la «inspiración» divina? Pongamos otro ejemplo. Si el autor o autores de cualquiera de los cuatro Evangelios canónicos investigó a fond antes de poner en limpio su trabajo —caso de Lucas— eso presupone, simplemente, que escuchó a testigos, a discípulos, a hombres y mujeres que pudieron tener relació con el Maestro. Además, es lógico imaginar que el «reportero» en cuestión acudiera a aquellos escritos y «evangelios apócrifos» que, como refiere la Tradición, ya existían entre los primeros cristianos. ¿A quién debemos considerar en este caso como «depositario» de la inspiració divina: a los que recordaban y guardaban por vía oral l ocurrido en tiempos de Jesús de Nazaret, a los escrito donde empezó a reflejarse esa Tradición o a los mencionados evangelistas, que hicieron acopio de muchos de lo hechos, palabras y descripciones existentes ya en los do anteriormente citados «frentes» informativos? El propio Lucas nos lo está diciendo: «Puesto que muchos han intentado narrar ordenadamente...» Y que conste —y esto debe aparecer absolutament transparente para el lector— que no estoy negando la «inspiración divina». Ya he dicho que me parece algo perfectamente posible dentro de la incomprensible maravilla d la divinidad. Lo que ya no me convence es que esa revelación sea una exclusiva de los cuatro Evangelios canónicos, cuando se sabe que buena parte de los materiales qu los sostienen proceden de los documentos apócrifos y d la transmisión oral. En todo caso, sería mucho más razonable y hasta justo «repartir» esa «inspiración» entr todos... Y, por supuesto, no caer en la aberración y e el absurdo de condenar dichos apócrifos —como hizo l Iglesia en determinadas épocas— sin antes espurgarlos..., honradamente. El hecho de que en algunos de esos escritos —cas nunca en los primitivos— se deslizaran herejías no e razón para hacer pagar a justos por pecadores. Y estamos llegando al final de este obligado preámbulo. En su capítulo V, la citada Constitución Dogmátic sobre la Divina Revelación expone lo siguiente: «... Los evangelistas escribieron, escogiendo algunas d las cosas transmitidas de viva voz o por escrito, con l intención de hacernos conocer la verdad...» ¡Qué grave me parece esta declaración del Concilio Vaticano II! Esto viene a decir que los autores sagrados —siguiendo esa vía oral y de los apócrifos— tomaron unas cosa y dejaron otras... Cuando uno lee los Evangelios canónicos y se enfrenta a continuación con los apócrifos, se d cuenta que los hechos que se dejaron los evangelistas e el tintero fueron muchos y, a veces, importantes. ¿Qué nos dicen los cuatro Evangelios «legales», po ejemplo, de los «abuelos» de Jesús? ¿Qué sabemos de l infancia de María? ¿Por qué los «reporteros titulados» —excepción hecha de Mateo y Lucas— no hablan de lo maravillosos prodigios que rodearon el nacimiento d Jesús? Si Mateo es el único que hace mención de la «estrella» de Belén y de los Magos es porque, sencillamente, lo ley o se lo contaron o ambas cosas. Pues bien, cuando un estudia detenidamente los más importantes apócrifos s da cuenta que el relato sobre dicha «estrella» es much más extenso y apasionante de lo que nos han dicho... Y curiosamente, mientras en los cuatro textos canónico apenas si se abordan las interrogantes anteriormente referidas, en los apócrifos, los también autores sagrados l dedican amplios pasajes. Y ante mi sorpresa, tanto el Protoevangelio de Santiago como el de Mateo, el Libro sobr la Natividad de María, el Libro de la Infancia del Salvado y la Historia de José el Carpintero, así como los Evangelios Árabe y Armenio sobre la Infancia de Jesús (todo ellos apócrifos), coinciden de forma esencial en esta áreas de la preparación de la llegada del Salvador y d su nacimiento. En mi opinión, que los evangelistas dejaran fuera esto pasajes resulta tan inexplicable como lamentable. Sé qu uno tropieza también en estos apócrifos con narracione altamente dudosas y sujetas a una innegable fantasí popular. Pero esos párrafos —esencialmente los relacionados con los primeros años de la vida de Jesús— nad tienen que ver con esos reveladores y hasta ahora ignorados capítulos donde uno termina por comprender po qué, por ejemplo, José y María tuvieron que refugiarse e una cueva; por qué, por ejemplo, a Jesús de Nazaret l atribuían varios hermanos; por qué, por ejemplo, fuero juzgados José y la joven María; cómo, por ejemplo, l «estrella» de Belén llegó a «posarse» junto al lugar dond nació el «Enviado»... Pero entremos ya en materia.

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Farid Jabba Teorias 2 Enero/01 Heródoto fue un Historiador y viajero del siglo 5 a.C., recorrió parte del mundo conocido de la época haciendo una descripción geográfica de las regiones y su gente. Nació en Halicarnaso (actual Bodrum, en Turquía). Estuvo exiliado de Halicarnaso hacia el año 457 a.C. por conspirar contra Persia: Factiblemente fue directamente a Samos, desde donde viajó por Asia Menor, Babilonia, Egipto y Grecia. No se conoce con minuciosidad el itinerario y la duración de sus viajes, estos le permitieron el conocimiento del antiguo Oriente Próximo. Hacia el 447 a.C. se encontraba rn Atenas, donde tuvo el reconocimiento del político ateniense Pericles. En el 443 a.C. Heródoto se instaló en Panhellen, colonia de Turios, en el sur de la península itálica. Su remanente vida la dedico a terminar su gran obra escrita, conocida como Historias. Los conocedores de este trabajo lo dividieron posteriormente en nueve libros. Los primeros tratan sobre la cultura (costumbres, tradiciones leyendas,) y la historia de los pueblos de la antigüedad occidental que el estudio, incluidos los lidios, escitas, medas, persas, asirios y egipcios. Los tres últimos libros versan sobre los conflictos bélicos entre Grecia y Persia a principios del siglo 5 a.C, denominadas las guerras medicas. El desarrollo de la historia en la concepción herodotiana se presenta como una dinámica ineluctable o de predestinación hacia un gran antagonismo entre Persia y Grecia, considerados como los centros, , de las culturas orientales y occidentales respectivamente. Sus Historias constituyen uno de los primeros trabajos influyentes en el genero literario de la prosa de la cultura occidental. Tanto las críticas antiguas como las modernas y contemporaneas han reconocido la virtuosidad de su estilo, así como su claridad, sutileza y su característico estilo anecdótico. Heródoto demuestra en su historiografía un gran conocimiento de la literatura griega de la época; así como un pensamiento racional para la época: consideraba que el universo estaba determinado por el destino y la contingencia, y que los asuntos humanos estaban condicionados por una inestabilidad existencial. .Su intencionalidad historiografía, como también lo fue en la tradición histórica greco-romana de la antigüedad, fue la de lograr un adoctrinamiento ético de su cultura a partir del estudio de los grandes acontecimientos de la época; pero también lograr conservar la memoria y conciencia histórica en el imaginario colectivo de su pueblo evitando así en el futuro el olvido de los hechos y procesos históricos que han conformaron su cultura. La historiografia de la antiguedad y la de la epoca de Herodoto esta caracterizada por los siguiente: es semimitologica, pragmatica ( en el sentido de ser una preocupacion por transformar el presente aprendiendo del pasado, de ser didactica, instructiva ), politica, de grandes hechos y protagonistas (heroes o pueblos ), narrativa-descriptiva mas no critica-explicativa, , semihumanista y moralizante. Heródoto representa en la historiografía antigua el surgimiento de la Historia como una disciplina diferenciada de la Mitología. Aunque denomine a su obra: Los nueve libros de la Historia, haciendo referencia en sus partes a los nombre de las nueve musas intelectuales de inspiración mitológica , no es su tendencia estudiar a los héroes y los dioses, ni los asuntos misticos-fantásticos,sino la de lograr un trabajo de cronista acerca de las causalidad antropologica-sociologica de las Guerras Médicas, que enfrentaron a griegos y persas (medos) en su época. Sin embrago Heródoto no logra totalmente un distanciamiento de los relatos tradicionales sobre las narraciones de los eventos de su época y todavía interpreta una cierta verosimilitud en las leyendas mitológicas , esto ejemplificado en la que hace alusión al origen de la Guerra de Troya, y de esta manera hace una incorporación de muchos otros relatos míticos a su historiografía. En la historiografía de Heródoto se percibe que este era consciente de que había una asociación entre su actividad como historiador y la épica de su tiempo pero que debía reemplazar la magnificación poética de los relatos tradicionales sobre dioses y héroes por una crónica histórica de los hechos humanos. Otorga la historiogtrafia herodotiana, verosimilitud a las leyendas mitológicas como causalidad de los procesos históricos de la antiguedad, considerando fuentes como la observación y las de la tradicion oral tanto griegas, como persas y hasta egipcias. Heródoto es considerado el padre de la historiografía clásica y mundial;Heródoto afirma que su obra es el resultado de investigaciones , estudia el aspecto épico-religioso de su cultura, ateniéndose a hechos antiguos, fiel a las tradiciones orales donde la especulación religiosa, la glorificacion del pasado de dioses y héroes, es reflejada para darles eternidad . Heródoto se limitó al conflicto entre griegos y persas, interpretando el pasado, haciendo una historiografía descriptiva y explicativa pero no muy critica. .La historiografía herodotiana es un relato de la historia humana, de la historia de los hechos del hombre, de sus propósitos, sus éxitos y sus fracasos. Herodoto pretende dejar en la posteridad el testimonio de la historia de su pueblo; su trabajo mas que puramente historico en el sentido contemporaneo es etnografico-geografico combinasdo con una intencion cronista-testimonial. En Heródoto tenemos un esfuerzo por alcanzar un punto de vista verdaderamente histórico. Para él los sucesos tenían importancia en sí mismos y eran cognoscibles por sí mismos. Heródoto, no se limita a la descripción de simples acontecimientos aislados; los considera humanísticamente en cuanto actos de seres humanos que tuvieron sus motivaciones para actuar y logra separar lo mitológico de lo que él considera como histórico, o sean los hechos de los hombres, por ello ha sido considerado el Padre de la Historia. 5. Bibliografía Heródoto. Los nueve libros de la historia. Porrúa, México, c1981. Fontana.,Josep. Historia: análisis del pasado y proyecto social, Crítica, Barcelona, 1982 Collingwood.,Robin. Idea de la Historia, Fondo de Cultura Económica, Mexico,1974 Carr.,Edward. Que es la Historia, Ariel, Barcelona, 1985. Rama,Carlos Teoría de la Historia.Tecnos, Madrid, Carbonell, Charles-Olivier., La historiografía, Fondo de Cultura Económica., México, 1986. Lombardi,Angel. Introducción a la Historia, Ediluz, Maracaibo, 1977

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Carta a un dios: un cuestionamiento de la represión divina y la libertad humana Estimado: He muerto y sin embargo estoy cansado de haber nacido tantas veces, que ya no quiero volver a experimentar el limbo: esto no es factible sin la aprobación de ustedes, los maestros, quienes dirigen los procesos vivenciales de las animas. Así que en mi estadio de clara azulada aura homogéneamente pero con cierta inseguridad ontológica, me hallo nuevamente, después de un largo tiempo en este túnel de vida y muerte indeterminada, y así, me encuentro con las perfeccionadas almas de mis cercanos seres, pero también con otras que castigadas esperen su turno para volver a empezar en el juego serio de la existencia; lecciones por aprender y karmas por eliminar....pero, ya no quiero mas, la situación de sumisión en la que se encuentra la mayoría aquí, bajo la presión de las mas viejas y nirvanescas almas me mantiene inconforme y aburrido. La determinación no puede esperar mas porque ustedes ya vienen por mi, a este ambiente carente de espacialidad y temporalidad que me hace pensar que seria mejor si Dios existiera , pero este asunto es ya conocido; ,lo que podría hacer, seria escaparme para ser consecuentemente condenado eternamente o de lo contrario terminar de morir para renacer, escoger otra vida limitada, dependiente de mi parcial evolución espiritual, lo que seria lacerante para mi libertad, si es que puedo alcanzar alguna; siendo así, pienso que prefiero la inexistencia de lo metafísico en su totalidad y permanecer en mi vida inmortalmente. En realidad, este asunto necesita de meditación, pero la presión psíquica del momento es casi insoportable, considero que esto es algo injusto y confieso que he estado sufriendo mucho. Si ,deprimido me he quedado aquí sentado, con una gran incertidumbre sobre mi futuro, esperando un tiempo infinito, flotando hasta que llegaron por mi , si; y me comunicaron lo siguiente: hermano, has finalizado tu purificación, ahora serás uno de nosotros.. Anónimo Traducido por : Farid Jabba

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Farid Jabba Historia Arte Contemporáneo Septiembre/00 Escrito sobre una obra de arte contemporáneo Obra ´El grito´ (1893) Óleo, témpera y pastel sobre cartón 91 x 73.5 cm Galería Nacional, Oslo Firmado en la parte inferior izquierda : E. Munch 1893 Presentado en 1910 por Olaf Schou Autor Munch, Edvard ( 1863-1944) Identificación como movimiento artístico: Expresionismo Noruego Edvard Munch fue una de las figuras más importantes del expresionismo, y como consecuencia de ello, de todo el arte, en general, del siglo XX. Siendo uno de sus precursores, enseñó a entender el arte, más que como una disciplina, como un estado de ánimo. Esa nueva visión de la pintura dió paso a una gran diversidad de estilos: cubismo, futurismo, abstracción lírica, etc. La pintura siempre ha evolucionado a fuerza de rupturas, pero en épocas tan radicales como la que aportaron los expresionistas, que dejaron a un lado la delicadeza de las formas del impresionismo, para llenar de violencia y pesimismo un hueco que faltaba, que se hacía necesario llenar, como presagio de un siglo caótico. Edvard Munch fue un pintor aislado e introspectivo que se relacionó principalmente con la filósofía de Nietzsche y Kierkegaard Posibles Influencias Ideologicas filosoficas en la obra: relacionado con lo ontológico-psicológico asociado con una concepción marcada por el sentido trágico de la vida, pesimismo ( Schopenhauer ) irracionalismo y vitalismo ( Nietzsche con su transmutación de los valores establecidos) existencialismo (Kierkegaard con su concepto sobre la angustia vivencial), voluntarismo,etc. Una interpretación-percepción sobre las posibles meditaciones del personaje representado en la obra en esos momentos: Para el personaje, quien pareciera estar viviendo un momento de cuestionamiento existencial se podría plantear lo siguiente en la pretensión de inmiscuirse en su subjetividad y mentalidad, con la intención d especular sobre los pensamientos que en ese determinado tiempo y espacio de su vida surgieron: Para este, en el momento del día en que se encuentra, cuando empieza el atardecer, ya viene la oscuridad de siempre en su cotidianidad; siente que la angustia lo persigue y que lo va a acabar ,que todo en su vida es odio y que no lo resiste mas, se cuestiona sobre lo que pensara la gente de el, piensa que lo van a aniquilar y que ya no entiende esta vida. El personaje no le encuentra sentido a su vida y mientras observa a su alrededor siente que no puede caminar mas y que tendrá que parar, así lo hace. Luego se pregunta sobre el sentido de su existencia y se dice: ´ para que estoy aquí todo se me esfuma, nada comprendo, la melancolía me ahoga, la tristeza me paraliza ´. Piensa que el mundo es una farsa y que se le viene encima sin poderlo parar, el personaje se siente tan cansado que siente que se va a desmayar, para el dios no existe ni lo podrá salvar jamas de su amargura existencial. Se siente tan desgastado, tan insatisfecho y desarraigado de la vida, para el esta es solo irracionalidad, tan solo decepción, y se dice: ´ que gran decadencia ,que perdición ,la demencia me consume solo busco escaparme de esta absurdidez ya no se que hacer, todo es tan incomprensible .Siente que esta en un túnel que lo quiere absorber, entonces empieza repentinamente a perder sus sentidos y dice:´ aquí voy a morir ´, es entonces cuando siente la necesidad de vomitar, así lo hace .Detrás de su pánico esta su soledad, para el personaje todo en su vida ha sido un engaño, siente una gran desesperación y piensa nuevamente aunque ya con migraña: ´para que vivir en esta fobia, es mucho dolor ,pero, para que dejar de vivir? ´. Se siente tan perdido y para el solo hay un estado de ánimo: el depresivo. Se dice: que depresión, que hago aquí, me quiero ir yo no pedi nacer y temo morir!. Así es que en esos instantes empieza a temblar y piensa: ´ que me va a pasar, esto no lo asimilo ´ .El personaje se siente desfallecer y entonces se pregunta: ´ que pasara al morir, que voy a hacer y que si sigo aqui , de nada estoy seguro ´. Siente entonces el personaje una tremenda desolación y también una gran alteración de su percepción, y es en este momento en el que ocurre el instante que estaría representado en la obra, el personaje quiere desahogarse de su problemática vida y siente entonces la necesidad de gritar en medio d su impensable desesperación, y así lo hace. Bibliografia ´Edvard Munch ´ por Luis Alfonso Fernandez ´Edvard Munch ´ por Alf Boe ´Edvard Munch ´ por Ulrich Bischoff ´Edvard Munch ´ por JP Hodin Revista Lápiz # 16 The Sick Child, (1885-1886) The Scream, 1893 Ashes, (1894) Death in the Sick-Room, 1893 http://www.museumsnett.no/nasjonalgalleriet/munch/eng/innhold/bilder.html Melancholy, (1892)

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No. 7, Vol. 2, 2002 La Primera Parte: EL JESÚS HISTÓRICO: HISTORIA Y ESTADO DE LA INVESTIGACIÓN por Marcos Abbott INTRODUCCIÓN Algunos lectores habrán oído hablar del Jesus Seminar, que es un grupo de investigadores de la figura histórica de Jesús. Este grupo ha levantado mucha polvareda en la última década, porque algunas de sus propuestas parecen ir contra la fe cristiana en Jesús. Por este motivo, parece razonable presentar aquí una revisión de los antecedentes históricos del Jesus Seminar, antes de entrar al análisis crítico de sus posturas. Tal presentación la haremos en dos partes: una primera, la revisión en cinco fases de los antecedentes desde la publicación de los Fragmentos de Reimarus en 1778, donde se recorrerá la respuesta que se ha dado a la pregunta ¿Quién fue Jesús?; una segunda, que consistirá en un estudio de las consecuencias que la investigación del Jesús histórico tiene para la fe cristiana. Dado que no es posible hacerlo todo en un solo número, en el presente el lector encontrará el desarrollo hasta la cuarta fase, y el resto en el siguiente número. PRIMERA FASE La investigación formal del Jesús histórico surge como resultado de la Ilustración. Ésta forjó una nueva cosmovisión que sirvió de lente para una nueva lectura de la realidad en general y de la religión en particular. El racionalismo interpretaba la realidad como una serie de causas y efectos que podrían ser estudiados con el método científico. No se podía ya postular simplemente un agente divino como causa inmediata. El racionalismo no excluye una creencia en Dios necesariamente, pero le relega a una intervención directa solamente en la creación, y no después. Cuando se aplica esta cosmovisión al estudio de la Biblia, se produce un choque brutal con la teología ortodoxa de los primeros 18 siglos. Hermann Samuel Reimarus (1694-1768) era un profesor de idiomas orientales y filósofo. Como deísta, le interesó mucho la relación entre la revelación y la razón. Siguiendo a Christian Wolff y otros, Reimarus aplicaba dos criterios principales para identificar la revelación. El primero era el de la necesidad, por el que se entiende que la revelación explica aquello que no puede ser explicado por la ley natural. Así, bajo ciertas circunstancias Dios tuvo que recurrir al milagro para revelarse. El segundo criterio es el de la coherencia, por el que se entiende que la revelación no admite contradicción. Con estos criterios en mente, Reimarus investigó los Evangelios para discernir la presencia de la revelación. Dio un paso metodológico pionero al distinguir entre la predicación de Jesús y la fe de los apóstoles en el Cristo (Mesías). Por ejemplo, en uno de los Fragmentos investiga el propósito de las enseñanzas y los hechos de Jesús desde la perspectiva de Jesús mismo. No encuentra nada que necesitara del milagro, puesto que se puede ubicar la predicación de Jesús en el contexto de la religión judía de su época. Jesús predicaba la venida inminente del reino de Dios, y como preparación llamó a la gente al arrepentimiento. Como profeta, Jesús prometió un reino mesiánico mundano tal como esperaba los judíos, y nunca intentó anular la ley levítica. Fue así como murió en la cruz esperando una intervención divina en su favor. Desde este análisis, la interpretación de la muerte de Jesús como expiación fue una creación de los apóstoles. Ellos robaron el cadáver y proclamaron la resurrección para no sentirse fracasados. Habían seguido a Jesús porque creían que él iba a ser el líder político de un reino. Como sus amigos y asesores más íntimos, tenían sueños de grandeza y de poder. Al final de su estudio, Reimarus no encuentra ninguna necesidad de milagro. Se puede explicar todo naturalmente. Además, identifica muchas incoherencias y contradicciones en los Evangelios; por lo tanto, no son revelación divina ni son dignos de la fe cristiana. En resumen, para Reimarus la historia no apoya la fe cristiana. Aunque Reimarus intentó desacreditar el cristianismo, realizó algunas contribuciones importantes que marcaron el debate sobre el Jesús histórico hasta hoy. Ya hemos dicho que fue pionero en la distinción entre la predicación de Jesús y la fe de los apóstoles o de la iglesia primitiva. Esta distinción provoca nuevas preguntas sobre los Evangelios como fuentes históricas fidedignas, y en cierto sentido ha inspirado el desarrollo de las metodologías críticas aplicadas a los Evangelios como el problema sinóptico, la crítica de las formas, la crítica de redacción, la Historia de las religiones y otras. También fue innovadora la predicación de Jesús en el judaísmo de su época. Desde ese marco, Jesús aparece como un personaje profético y apocalíptico, y el Cristianismo es más una creación de los apóstoles que de Jesús mismo. Estos temas surgirán de nuevo con Schweitzer y otros. Finalmente, Reimarus identificó uno de los asuntos clave para la cuestión del Jesús histórico, que es la relación entre la historia y la fe. Nos conduce esto a las dos preguntas que hicimos al principio: ¿Quién fue Jesús?, y ¿Qué importa? Es importante dejar a un lado todo el bagaje teológico y eclesial para ver a Jesús como un personaje histórico, pero también es necesario identificar los vínculos entre el personaje histórico y la fe. No todos los racionalistas querían desacreditar la fe cristiana. Aunque no podían aceptar la historicidad de los Evangelios, ni de la Biblia misma, buscaban una manera de respetar y conservar el valor religioso de estos textos. David Friedrich Strauss (1808-1874) fue un filósofo y teólogo, estudiante de F.C. Baur y Hegel. En su libro La vida de Jesús a la luz de la crítica, buscaba una síntesis entre la interpretación sobrenaturalista que aceptaba todos los aspectos milagrosos y la interpretación racionalista que rechazaba junto con el milagro el valor histórico y religioso del texto. Strauss atribuía el aspecto milagroso no a la falsedad intencionada sino a la imaginación mítica. Basándose en el estudio del mito en el Antiguo Testamento, Strauss aplica estos principios al estudio de Jesús. La imaginación mítica funciona de una manera no intencional, conforme a la cosmovisión del autor. Utilizando la filosofía del idealismo alemán, Strauss no creía que el carácter mitológico de los Evangelios hubiera destruido el núcleo de la fe cristiana, que no es otro que la idea de Dios-humanidad. En la persona de Jesús, vestido en ropaje mitológico, Strauss veía expresado el ideal supremo de la humanidad. SEGUNDA FASE Reimarus y Strauss, entre otros, abrieron camino a una nueva fase de estudio del Jesús histórico. Esta fase se caracteriza por el optimismo de los investigadores y por el desarrollo de la crítica de los Evangelios como fuentes válidas para la investigación del Jesús histórico. La cuestión de fuentes era y sigue siendo una clave importante para el estudio de Jesús. En los siglos XVIII y XIX se consideraban los Evangelios como prácticamente las únicas fuentes sobre Jesús. Schleiermacher seguía el bosquejo cronológico del Evangelio de Juan, pero Strauss lo rechazó, considerando que Juan fue compuesto conforme a criterios teológicos y, por tanto, no es adecuado para el estudio histórico de Jesús. F. C. Baur y la escuela de Tubinga confirmaron esta postura y establecieron la prioridad de los evangelios sinópticos sobre el evangelio de Juan. J. Griesbach fue el primero en publicar los evangelios sinópticos en paralelo. Eso facilitó mucho la comparación de los textos. Griesbach propuso que el evangelio de Mateo era el más antiguo, seguido por Lucas. Marcos es un resumen de los dos. Karl Lachmann se fijó en el orden de los relatos y observó que Mateo y Lucas suelen seguir el orden de Marcos. Esta observación llevó a la aceptación de la prioridad de Marcos para el estudio histórico. H. J. Holzmann popularizó la teoría de las dos fuentes. Aceptando la prioridad de Marcos, centró su atención en el material común de Mateo y Lucas y que no se encuentra en Marcos. Concluyó que la concordancia de orden y de palabras era tan elevada que tenía que existir una fuente escrita común a ambos, a la que nombró Quelle, que quiere decir simplemente “fuente” en alemán, y de ahí que habitualmente se hable de la “fuente Q”. Esta investigación para determinar las fuentes siguió al principio un programa teológico. Por un lado, está basado en el escepticismo, ya que se asume que hay que penetrar la superficie dogmática de los evangelios para encontrar al Jesús histórico. Por otro lado, está impulsada por un optimismo histórico, pues se creía que, a través de la crítica de las fuentes, se podría desvelar al Jesús histórico. A su vez, esto renovaría la fe cristiana, porque ahora con el Jesús histórico, presentado como la semilla germinal de la fe, la iglesia podría dejar a un lado la cáscara del dogma sobre Cristo.Este optimismo resultó en la publicación de muchas vidas de Jesús, algunas de tinte liberal y otras de tinte conservador. Entre los conservadores, Alfred Edersheim escribió La vida y los tiempos de Jesús el Mesías (1883), que es una lectura literalista que no toma en cuenta nada de la crítica anterior. Uno de los liberales que escribió un libro muy popular fue el francés Ernest Renan, La vida de Jesús, 1863. Su presentación de Jesús, casi costumbrista, pretende esclarecer la personalidad de Jesús. TERCERA FASE La propia metodología que resultó tan prometedora para los investigadores de esta etapa, fue la protagonista de la destrucción de su optimismo histórico. Karl Ludwig Schmidt, en su libro El bosquejo de la historia de Jesús (Der Rahmen der Geschichte Jesu, Berlín 1919), demostró que las suturas o junturas que unen las diferentes perícopas del evangelio de Marcos eran creación del evangelista, y por tanto no formaban parte de la tradición jesuánica. Puesto que la mayor parte de la información cronológica y geográfica se encuentra en estas junturas, el bosquejo biográfico no debe ser histórico. Marcos, la fuente hasta ahora considerada más fidedigna, también es sospechosa. Otra obra que desinflaba el optimismo fue la de Wilhelm Wrede, El secreto mesiánico en los Evangelios (1901). Antes de Wrede, la premisa fundamental de muchos era que el evangelio de Marcos presentaba un relato de hechos históricos fidedignos. Wrede sostenía que Jesús nunca se consideró el Mesías. Su vida no fue mesiánica en absoluto. El mesianismo fue añadido a Jesús después de su resurrección por la iglesia. Fue una creación postpascual. En Marcos, Jesús revela su identidad mesiánica sólo a los discípulos y luego les manda a callarse, a mantenerlo secreto. Según Wrede, este secreto mesiánico, compartido sólo por unos cuantos, es una técnica literaria de Marcos para explicar la ausencia del mesianismo en la vida de Jesús. De este modo, en vez de ser una fuente importante para la historia de Jesús, el evangelio se convierte en una presentación dogmática y novelística. El que puso el clavo definitivo en el ataúd fue Albert Schweitzer. En su libro, Investigaciones sobre la vida de Jesús (originalmente Von Reimarus zu Wrede, 1906), Schweitzer proporciona una reseña de la investigación de todo el siglo XIX. Hasta hoy es la mejor reseña de la literatura de esa época. Su crítica principal de la obra de los liberales es que sus bases eran más psicológicas que históricas, pues presentan a Jesús como si fuera el reflejo exacto de una persona ideal del siglo XIX. La aportación propia de Schweitzer al estudio de Jesús ha tenido un impacto enorme. Entre otras cosas, se le acredita la recuperación del aspecto escatológico de la vida de Jesús. En realidad Johannes Weiss identificó antes el elemento escatológico en la predicación de Jesús, pero Schweitzer fue más allá al considerar la escatología como la clave para comprender e interpretar toda la vida de Jesús; por eso, su postura se denomina “la escatología consistente”. Para Schweitzer, el título Hijo del Hombre es un título puramente mesiánico, que se refiere al Mesías que vendrá en las nubes. Jesús se reveló como Mesías sólo a los discípulos Pedro, Santiago y Juan. Judas Iscariote reveló el secreto al sumo sacerdote, quien lo utilizó para condenarlo. Jesús encomendó a los doce la predicación de la venida del reino de Dios, y no pensaba que volverían antes de que éste viniese. En fin, Schweitzer resumió el estudio histórico de Jesús en las tres siguientes alternativas: La primera la había planteado Strauss: o puramente histórico o puramente espiritual; la segunda, la Escuela de Tubinga y Holtzmann: sinóptico o joánico; ahora se plantea la tercera alternativa: escatológico o no escatológico. Según N. T. Wright, esta tercera alternativa sigue siendo la que suele caracterizar la investigación hasta el día de hoy, en el que o se sigue la vía no escatológica abierta por Wrede, o se va por la vía escatológica indicada por Weiss y Schweitzer. Después de Wrede y Schweitzer hubo otros desarrollos en el estudio de los evangelios que contribuyeron al escepticismo histórico y el distanciamiento del Jesús histórico. En 1919 Martín Dibelius inició la crítica de las formas con la publicación de su libro La historia de las formas evangélicas. Su metodología fue aplicada y desarrollada por Rudolf Bultmann (Historia de la tradición sinóptica, 1921). Básicamente la crítica de las formas analiza las formas literarias de las perícopas de los evangelios. Las clasifica por sus géneros, asignando términos técnicos para sus formas como son leyenda, paradigma, parenesis, mito y otros. Lo que aporta este análisis es una descripción del contexto vital (Sitz im Leben) de la comunidad primitiva y no una descripción del Jesús histórico. Según Bultmann, “La predicación de Jesús pertenece a los presupuestos de la teología del NT y no constituye una parte de ésta.” Bultmann quiere decir que los evangelios presentan más el kerygma (esto es la proclamación de la Iglesia primitiva) que la proclamación de Jesús mismo. La predicación de Jesús queda relegada al presupuesto, al punto de partida, porque el kerygma de la Iglesia se basa en “la acción salvífica escatológica de Dios” (ibídem) efectuado en la crucifixión y la resurrección de Jesús. En resumen, el Jesús histórico ya no es accesible, porque ha sido transformado profundamente por el kerygma de la Iglesia. LA CUARTA FASE Con Bultmann y sus seguidores, parece que el abismo entre el Jesús histórico y las fuentes más antiguas es insalvable: las fuentes nos proporcionan una visión clara del Cristo de la fe, pero son opacas en cuanto al Jesús histórico. Ernst Käsemann, un discípulo de Bultmann, se percató de un problema importante. Según N. T. Wright, Käsemann comprendió que si se elimina la base histórica de la proclamación de la iglesia, se puede apelar a Jesús para apoyar cualquier programa teológico, sociológico o político. Por este motivo, Käsemann y los investigadores de la denominada Nueva Búsqueda del Jesús histórico buscaban identificar el vínculo entre la proclamación cristológica de la iglesia y la proclamación de Jesús. Además, observaron que la identificación del Jesús terrenal con el Cristo exaltado es una premisa inherente a los evangelios. Si el kerygma cristológico se refiere a un personaje terrenal, en cierto sentido es el propio kerygma el que impulsa la investigación histórica. Esta nueva búsqueda introduce un nuevo elemento metodológico que tendrá mucha importancia para el análisis del Jesús histórico. Se aplica el criterio de la desemejanza para evaluar si el material sobre Jesús podrá ser auténtico o no. Este criterio puede resultar chocante, pues si el material es coherente con el judaísmo de su época, se rechaza su autenticidad porque no se puede distinguir históricamente si es de Jesús o de una influencia judía. Si el material es coherente con la fe de la Iglesia primitiva, también se rechaza su autenticidad. El propósito de este criterio es recuperar con un elevado nivel de confianza un mínimo de material “particular” o “exclusivo del movimiento de Jesús”. El resultado de su aplicación, sin embargo, fue el distanciamiento de Jesús del judaísmo. Produce un Jesús idiosincrásico que no pertenece al mundo judío de su entorno y poco tiene que ver con la iglesia primitiva. Concluimos aquí esta primera parte del artículo, que continuará en el próximo con la quinta fase y las conclusiones que se derivan para la fe cristiana.

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QUIUBO MAN , COMO VA, Q JARTERA EMPEZAR CLASES LA OTRA SEMANA, COMO VA, ESPERO TODO MUY BIEN EN MIAMI Y SEATTLE, OIGA, Q VAINA Q ME SALIERON PIRATAS EL SABADO , ERA UNA OPORTUNIDAD UNICA, PERO BUENO ASI LO QUSIERON , LES INSISTI BASTANTE............. QUERIA PEDIRLE EL FAVOR DEL ENCARGO Q LE HABIA MENCIONADO, Q SON COMO TRES COSAS: *LO PRIMERO ES EL LIBRO ESE DE LA MONO Q NO HE CONSEGUIDO , RECUERDA, DE PRONTO ME LO PUEDE CONSEGUIR, SE TRATA DE LOS “FRAGMENTOS" (“FRAGMENTS” IN ENGLISH) DE Reimarus DONDE HAY DOS FRAMENTOS SOBRE JESUS; TAL VEZ LO CONSIGA EN BARNES&NOBLE....SERIA BUENÍSIMO.. *LOS OTRO SON LOS VIDEOS CONCIERTOS DE NIRVANA DEL PERIODO (85-90), Q SI NO SE CONSIGUEN EN SEATLLE NO SE DONDE MAS (SINO LOS CONSIGUE EN TIENDAS TIPO UNDERGROUND O BOOTLEG Q LLAMAN ALLA, AVERIGUE PORFA SI PUEDE POR LAS OFICINAS DEL SELLO DISCOGRÁFICO SUBPOP O EN RECIPROCAL STUDIOS, CON EL Q ELLOS EMPEZARON EN SEATLLE ), YO CONSEGUI UNO EN BOSTON ABAJO EN LA LISTA LE INDICO CUAL PARA Q NO ME COMPRE ESE, PERO HAY MUCHOS MAS Q ME GUSTARIA TENER, SERIA BUENO.. *LO OTRO SERIA LA BIOGRAFIA DE COBAIN Y SU DIARIO (JOURNALS), ME INTERESA MAS LA DE SANDFORD Q ERA LA Q TENIA PERO HAY MEJORES A VER SI PUDIERA TRAERME OTRA SI PUEDE, ABAJO LE DEJO LA LISTA... OIGA LE AGRADECERIA MUCHO SI PUDIERA CONSEGUIRME ESAS COSAS Q POR ACA ES MUY DIFÍCIL; TAMBIEN HAY UNA PELICULA POR AHÍ (UN DOCUMENTAL HECHO POR LA UN TIPO DE LA BBC ) Q ABAJO LE INDICO: LE DEJO UNA LISTA DE LAS COSAS Q HAY Y MAN: ENTRE MAS COSAS ME PUEDA CONSEGUIR MEJOR, TOMELO COMO UN BUEN NEGOCIO, YO ACA LE PAGARE CON MUY BUENOS INTERESES ASI Q VALDRA LA PENA LA MOLESTIA SI PUEDE HACERME EL FAVOR, Y BUENO, MUCHA SUERTE Y Q LE VAYA BIEN Y POR ACA NOS VEREMOS Y ESCRÍBAME A VER COMO VA TODO,,,,,,,FARIDT (LUEGO DE LAS LISTAS LE ESCRIBI ALGO MAS...) MOVIES 1)Broomfield, Nick .Kurt and Courtney.1998..... (UN DOCUMENTAL DONDE SALE EL MATON DE COBAIN), OJALA LA CONSIGUIERA MAN, LE PAGARIA BUENA PLATA POR ESO, JJAJA Biography 0) Cobain, Kurt. Journals.2003. (FULL SI ME CONSIGUE ESTO, ACABAN DE SALIR, LOS DIARIOS DEL MAN, TAMBIEN PAGARIA MUCHO POR ESTO) 1) Sandford, Christopher. Kurt Cobain.1996. ( ES LA Q TENIA, NO ES LA MEJOR PERO LA QUIERO TENER , LA COMPRE EN MIAMI HACE AÑOS PERO MI PAPA ME LA BOTO PORQ DIZKE ERA DIABÓLICA O ALGO ASI, SERIA FULL TENERLA DE NUEVO) LAS SIGUIENTES TAMBIEN ME GUSTARIA TENERLAS , AHÍ VERA SI HACE EL NEGOCIO MAN: AUNKE DEBEN HABER MAS....... 2) Cross,Charles. Heavier than Heaven : a Biography of Kurt Cobain .2001 3) Azerrad Michael Come as You Are: The Story of Nirvana. 1993. 4) Ian,Max. Who Killed Kurt Cobain?: The Mysterious Death of an Icon.1999. 5) Crisafulli,Chuck . Nirvana Teen Spirit: The Stories Behind Every Song .2003 6) Thompson, Dave. Never Fade Away: The Kurt Cobain Story.1994. VIDEOS Of LIVE CONCERTS (1985-1990) (ESTA PARTE ES TAMBIEN MUY IMPORTANTE, ME INTERESAN MUCHO ESTOS VIDEOS SEMICASEROS; PILLE TODOS LOS VIDEOS Q HAY DE LOS CUALES SOLO TENGO UNO ,Q POBREZA! DE FAN, JAJAJAAAJA) : O SINO MIRE EL WEBSITE (HAY FOTOS) : http://www.digitalnirvana.net/happening/incc/section01/index.html http://www.digitalnirvana.net/happening/incc/section05/index.html Date City Venue ??/??/85 Olympia, WA Greater Evergreen State Student Community Organization Hall 12/??/85 Moclips, WA Spot Tavern (Fecal Matter) ??/??/86 Aberdeen, WA The Pourhouse (Stiff Woodies) ??/??/87 Raymond, WA House Party 03/??/87 Tacoma, WA Community World Theater 03/??/87 Olympia, WA Greater Evergreen State Student Community Organization Hall 04/17/87 Olympia, WA KAOS Olympia Community Radio, Evergreen State College ??/??/87 ???????, WA Dude Ranch (house party) ??/??/87 Raymond, WA House Party 08/??/87 Olympia, WA House Party 12/14/87 Tacoma, WA Community World Theater 01/23/88 Tacoma, WA Community World Theater ??/??/88 Tacoma, WA House Party 03/19/88 Tacoma, WA Community World Theater 04/24/88 Seattle, WA The Vogue (Sub Pop Sunday) 05/??/88 Seattle, WA Central Tavern 05/??/88 Seattle, WA Squid Row Tavern 05/??/88 Olympia, WA Evergreen State College 05/15/88 New York City, NY New Music Seminar 06/05/88 Seattle, WA Central Tavern 06/15/88 Seattle, WA The Vogue 06/17/88 Ellensburg, WA Hal Holmes Center 06/29/88 Seattle, WA Moore Theatre 07/03/88 Tacoma, WA Community World Theater 07/03/88 Seattle, WA The Vogue (Sub Pop Sunday) 07/30/88 Seattle, WA Squid Row Tavern 08/29/88 Seattle, WA The Vogue 10/28/88 Seattle, WA Union Station 10/30/88 Olympia, WA Evergreen State College (dorm party) 11/??/88 Ellensburg, WA ??????? (probably at Hal Holmes Center) 11/23/88 Bellingham, WA Speedy O'Tubbs Rhythmic Underground 11/26/88 ???????, WA ??????? 12/01/88 Seattle, WA Hollywood Underground 12/21/88 Hoquiam, WA Hoquiam Eagles Lodge 12/21/88 Aberdeen, WA Pourhouse 12/28/88 Seattle, WA Hollywood Underground Date City Venue 01/06/89 Portland, OR Satyricon Club 01/21/89 Portland, OR Satyricon Club ??/??/89 Olympia, WA Reko/Muse Gallery 02/??/89 Olympia, WA Evergreen State College (dorm party) 02/??/89 Seattle, WA Annex Theatre 02/08/89 Tacoma, WA Community World Theater *2 Week West-Coast Tour 02/10/89 San Francisco, CA The Covered Wagon Saloon 02/11/89 San Jose, CA Marsugi's 02/16/89 Davis, CA Freeborn Hall 02/17/89 San Francisco, CA Chatterbox 02/25/89 Seattle, WA HUB East Ballroom (University of Washington) 04/07/89 Seattle, WA Annex Theatre 04/14/89 Ellensburg, WA Hal Holmes Center 04/26/89 Seattle, WA The Vogue 05/09/89 Seattle, WA Central Tavern 05/26/89 Auburn, WA Lindbloom Student Center (G.R.C.C.) ??/??/89 Olympia, WA Reko/Muse Gallery 06/09/89 Seattle, WA Moore Theatre (Lame Fest '89) 06/21/89 Seattle, WA The Vogue *Begin 26 Date U.S. Tour 06/22/89 San Francisco, CA The Covered Wagon Saloon 06/23/89 Westwood, CA Rhino Records 06/24/89 Los Angeles, CA Al's Bar 06/25/89 Long Beach, CA Bogart's 06/26/89 Tempe, AZ Sun Club 06/27/89 Santa Fe, NM Rockin' T.P. 06/30/89 San Antonio, TX Alfred's 07/??/89 Fort Worth, TX Axis Club 07/??/89 Dallas, TX Concrete Jungle 07/??/89 Houston, TX The Axiom 07/??/89 Madison, WI O'Cayz Corral 07/06/89 Minneapolis, MN Uptown Bar 07/07/89 Chicago, IL Club Dreamerz 07/09/89 Wilkinsburg, PA The Sonic Temple 07/12/89 Philadelphia, PA J.C. Dobbs ESTE YA LO TENGO MAN 07/13/89 Hoboken, NJ Maxwell's 07/15/89 Jamaica Plain, MA Green Street Station 07/??/89 Newark, NJ ??????? 07/18/89 New York City, NY Pyramid Club (New Music Seminar) *Last Show of 26 Date U.S. Tour 08/11/89 Hoquiam, WA Hoquiam Eagles Lodge 08/12/89 Everett, WA Veterans of Foreign Wars Hall 08/13/89 Olympia, WA Washington Center For The Performing Arts 08/26/89 Seattle, WA Center on Contemporary Art *2 Week Midwest Tour 09/??/89 ???????, IA ??????? 09/??/89 Springfield, IL ??????? 09/09/89 Chicago, IL Cabaret Metro 09/13/89 Denver, CO The Garage 09/??/89 Toledo, OH Frankie's 09/??/89 Louisville, KY Tewligan's 09/23/89 Milwaukee, WI Unicorn 09/??/89 Minneapolis, MN ??????? 09/??/89 St. Louis, MO ??????? 09/26/89 Seattle, WA The Vogue 10/03/89 Ann Arbor, MI Blind Pig 10/06/89 Cincinnati, OH Murphy's Pub 10/07/89 Lawrence, KS The Outhouse 10/08/89 Omaha, NE Lift Ticket Lounge Date City Venue *Begin 36 Date European Tour 10/23/89 Newcastle, England Riverside 10/24/89 Manchester, England Manchester Polytechnic 10/25/89 Leeds, England Duchess Of York Public House 10/27/89 London, England School Of Oriental And African Studies 10/28/89 Portsmouth, UK Ents Hall of Portsmouth Polytechnic 10/29/89 Birmingham, UK Edward's No. 8 10/30/89 Norwich, UK Norwich Arts Center 11/01/89 Hilversium, Holland VPRO-FM Radio Station (Nozems a Go Go) 11/01/89 Rotterdam, Holland Nighttown 11/02/89 Groningen, Holland Vera 11/03/89 Utrecht, Holland Tivoli 11/04/89 Apeldoorn, Holland Gigant 11/05/89 Amsterdam, Holland Melkweg 11/07/89 Moenchengladbach, Germany B-52 11/08/89 Koln, Germany Rose Club 11/09/89 Hannover, Germany Bad 11/10/89 Enger, Germany The Forum 11/11/89 Berlin, Germany Ecstacy Club 11/12/89 Oldenburgh, Germany Alhambra 11/13/89 Hamburg, Germany Fabrik 11/15/89 Heidelberg, Germany Schwimmbad 11/16/89 Neurnberg, Germany Trust 11/17/89 Gammelsdorf, Germany Gammelsdorf Circus 11/18/89 Hanau, Germany Ku-Ba Club 11/20/89 Linz, Austria Kapu Club 11/21/89 Budapest, Hungary Petofihall 11/22/89 Vienna, Austria U 4 11/23/89 Graz, Austria Forum Stadtpark 11/24/89 Hohenems, Austria Konkret 11/25/89 Fribourg, Switzerland Fri-Son 11/26/89 Mezzago, Italy The Bloom 11/27/89 Rome, Italy Piper Club 11/29/89 Geneva, Switzerland UGDO 12/01/89 Issy Les Moulineux, France MJC Fahrenheit 12/02/89 Ghent, Belgium Democrazy 12/03/89 London, England Astoria Theatre Date City Venue 01/06/90 Seattle, WA HUB East Ballroom (University of Washington) 01/12/90 Portland, OR Satyricon Club 01/19/90 Olympia, WA Rignall Hall 01/20/90 Tacoma, WA Legends ??/??/90 Olympia, WA Roadhouse on Highway 8 02/09/90 Portland, OR Pine Street Theatre 02/11/90 San Jose, CA Cactus Club 02/12/90 Sacramento, CA Cattle Club 02/14/90 San Francisco, CA Rough Trade Records 02/14/90 San Francisco, CA Kennel Club 02/15/90 Hollywood, CA Raji's 02/16/90 Long Beach, CA Bogart's 02/18/90 Tijuana, Mexico Iguana's 02/19/90 Phoenix, AZ Mason Jar 03/12/90 Vancouver, BC Town Pump 03/20/90 Olympia, WA Evergreen State College Television Studios *Begin U.S. Tour 04/01/90 Chicago, IL Cabaret Metro 04/06/90 Madison, WI Club Underground 04/07/90 ???????,?? ????? 04/08/90 ???????,?? ????? 04/09/90 Minneapolis, MN 7th Street Entry 04/10/90 Ann Arbor, MI Blind Pig 04/14/90 Cincinnati, OH Shorty's Underground 04/16/90 Toronto, Canada Lee's Palace 04/17/90 Montreal, Canada Foufounes Électriques 04/18/90 Cambridge, MA ManRay Nightclub 04/19/90 ???????,?? ????? 04/20/90 Cambrigde, MA Massachusetts Institute Of Technology (dorm party) 04/21/90 Cambrigde, MA Senior House, MA Institute Of Technology (Steer Roast) 04/23/90 ???????,?? ????? 04/24/90 Swarthmore, PA Swarthmore College Olde Club 04/26/90 New York City, NY Pyramid Club 04/27/90 Amherst, MA Saga Dining Rooms (Hampshire College) 04/28/90 Hoboken, NJ Maxwell's 04/29/90 Washington, DC 9:30 Club 04/30/90 Philadelphia, PA J.C. Dobb's 05/01/90 Chapel Hill, NC ??????? 05/02/90 Charlotte, NC The Milestone 05/04/90 Tampa, FL Riverside Theater 05/05/90 Jacksonville Beach, FL Einstein-A-Go-Go 05/06/90 Atlanta, GA The Masquerade 05/09/90 Columbus, OH Staches 05/11/90 Tulsa, OK Tulsa Theater 05/13/90 Lincoln, NE Duffy's Tavern 05/14/90 Denver, CO The Garage 05/17/90 Boise, ID The Zoo *End U.S. Tour *Begin West-Coast Tour with Dale Crover 08/16/90 Las Vegas, NV Calamity Jayne's Nashville Nevada 08/17/90 Hollywood, CA Hollywood Palladium 08/19/90 San Diego, CA The Casbah 08/20/90 Sacramento, CA Crest Theater 08/21/90 San Francisco, CA Warfield Theater 08/23/90 Portland, OR Melody Ballroom 08/24/90 Seattle, WA Moore Theatre 08/25/90 Vancouver, B.C., Canada New York Theatre Date City Venue 09/22/90 Seattle, WA Motor Sports International Garage 09/25/90 Olympia, WA KAOS Olympia Community Radio 10/11/90 Olympia, WA North Shore Surf Club *Begin British Promotion Tour for Sliver/Dive Single 10/23/90 Birmingham, UK Goldwyn's Suite 10/24/90 London, England Astoria Theatre 10/25/90 Leeds, England Polytechnik 10/26/90 Edinburgh, Scotland Carlton Studios 10/27/90 Nottingham, England Trent Polytechnic *End British Promotion Tour for Sliver/Dive Single 11/25/90 Seattle, WA The Off Ramp Cafe 12/31/90 Portland, OR Satyricon Club MAN, Q PENA EL ABUSO, PERO ES Q QUIERO CONSEGUIR ESTE MATERIAL Y PUES SI PUEDE AYUDARME, YA Q NO SE CUANDO VAYA A SEATTLE, DE TODAS FORMAS ENTRE MAS COSAS ME CONSIGA MEJOR, AHÍ LE PAGARE TODA LA MOLESTIA, PERO PRIORITARIAMENTE ME INTERESAN LOS VIDEOS DE CONCIERTOS MAS VIEJITOS, , LA BIOGRAFÍA DE SANDFORD , EL LIBRO DE Reimarus, EL DIARIO DE COBAIN, ETC ; BUENO MAN NO SE, AHÍ ESTA TODO EL MATERIAL PARA VER SI CONSIGUE ALGO, CUALQUIER COSA SERA BUENA PERO OBVIAMENTE ENTRE MAS PUEDA MEJOR , PERO FRESCO LE REITERO SERA UN BUEN NEGOCIO.... MAN, MUCHÍSIMAS GRACIAS POR SU AYUDA Y PUES ESTAMOS EN CONTACTO MUCHA SUERTE Y UN ABRAZO FARIDT

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PYNTAMAN

"AHI VOY", ESO ES LO Q ES MI MALDITA VIDA PORKE LA ODIO , OIDAO ESTAR ACA , Y OSOY LA VERGA Y ME ADORO PERO SE Q NO DEBO ESTAR ACA Y QUIERO DEJAR CONTANCIA NE LA HISTORIA DE ESTE JODIDO MUNDO MDE IERDA Q ODIO A TODO EL MUNDO Y ODIO AL MUNDO Y SE Q NO DEBE ESTAR ACA , MIENTRASNOI ME MUERA O PUEDA SUICIDAERME ,, POR KE NO QUIERO Q ME MATEN ESTRE ACA SUFRINDO POQ TLA COM OLO DEICDI EN EL 99 Y Q NO LO HICE POR DIVCERSA RAZONES SE QNO DEBO ESTAR ACA , NO DEBRIA ESTAR ACA EN ESUNDO , YO , DEL O MEJOR DE ACA Q NO VAL NADA ACA EN STE MNDI DE MIRED N ODEBO ESTAR ACA, NO QUIERO ESTAR ACA , NO QUIERO ESTAR ACA OIDO A TODO S Y A TODO , Y NO QUIER ESTA ACA , ODIO EL MUDNO Y MI VIDA Y NO QUIERO ESTA ,ACA JESUS SI PUEDIRAS AYUDARME A MORRI T ELO AGRDECERI , NO QUIERO SUFRI MAS , LELVO TODA UN APUTA VIDA MVUELT MIERDO Y DEPRIMIDO Y NO QUIE ESTA AMS ACA , FARIDT EN EL MALDITO 2004, ESERP PDER COMO CBAIN LO QUISO Y STANLEY LO QUIHZO MOIRRM SLO DE UN APUTA SOBREDOSI Y MIRIR FELIZ POR LO MENSO DIROGADO Y ANESTTESIADO DE ESTE PUT MUDNO , SI , ESO QUIERO, MORIR DROGADO MALDITA SEA, Q COBAIN, JESU Y LAS DROGAS ES LO UNIO Q ME HAN AYDAD A ESTR FUERA DE ACA MINETRA ESTY ADRENTO MALDITA SEA !!!!!!!ODIO A TODO , CAUSE IM REAL GO ATHATING FUKERES , OAIN IS HTEI N HTINH YOVE CAS E MEU ALL, SOLO SUFR OACA NO QUIERO ESTA ACA ,MI SNESIBILIDA DE HUAMNO NO ME LO EPRMTIE, ID REHTE BE RITHAN ANIMA OR ESL ALONE, SOLO ME SIRVEN LOS PUTOS ESCAPES E ESTA MALDIT VIFA DE MIREDA LA VIDA ES UNA MIERDA POKE ESTE MUNDO Y TODO SSO NUAN IERDA, HABEMOS SOLO COM TRES EXCEPCIONES, Q SE LE HACE, ESCAPARLE MIENTRS UNO SE MUERE, E SMI FILSOFIA, ES CPMPRENSIBEL Y SOY SABIO

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PYNTAMAN

Its 2 am here after being again wih MAria she is just so ubeutiful I just wisjh she could be mine, this is Frisday 25th June iin the year odf our Lord 2004 listening to RADioactiva as i think of that perfectassed girl o MAn what LEgs shes got and I hpope we can be again togetherm we wente to CAfe&Crepes of the 106 or sOmthing: "so send the pain below were i NEed it " "and I Knew love would turn u apart" And now comes my mp3 with CamarondelaISla "el mejor cantaor de España" and PAcodelUcia great musica MAn i Shall go to Europe with MAria as she said now shes goinf to ASutrlai an no way Ill let taht appen any how oh No and even tough ive lsot it illre havei tit yes parce que maintani on va farire la fete, on dirait, laisse la fete comence!! lEt the PArty sast off MAN aAHora si Hermnao q empiezae la FAra HIjuputeaS!! Q caRACHAS!!!Q caRAJO1! On Y VA!!! CAMARON isco de oro, 1978 Guitarra: Paco de Lucía Temas: Dios te dará a ti la gloria/ Al verte las flores lloran/ Que mis ojitos te vean/ Vas a conseguir tres cosas/ Que desgraciaditos son/ En la boca de una mina/ Salud antes que dinero/ Son tus ojos dos estrellas/ El espejo en que te miras/ Canastera/ No naqueres más de mí/ Hermanito mío. I GOT IT AGAINA DUDE YES!!!LNOI GLIVE FARIDT!! Olei1!! ho CAmaron 1!!!Olei ; Q VIva Andalucia Herwmano1!!: la dela Violacion, la del INfierno,BArrrio, LAMuralla(SI te mueriera yo me moriria), an d AFterward wht wiil it COme i SUpose Blacks SAbth would do fine, would it ? oH yes ,like astely afeter being with hthose fucke pup girl yes, definitely not Comaprison wit HMAria , my GUrl, she said she wanted to have a Boy -jaj, tat was wuite uncoiuss i Se after redig ir jaja, great- before 29, I sadi when ever ou want it I wlil mae a Prety ONe for USre, how FIne HE would be, ands afterewar hewre no doubt dude 1!! wwhat a BEatyiu !! F the ONoe NAd ONluy , the JEsusNAzrusCOnbain! UNike, as my name says in libania arabian jaja THE DOORS, "YOURE LSOT LITLE GIRL", !!GOOD SONG AHORA VIVA METALICA 89 SEALTE O MAN ID HAVE DIED IF I COULD HAVE BEN THER YES GRET LIFE THER YEUSE!!!!!!!!!!!!!11 im going to bed man , lnog ive maria, panyhse, metlati, rock, miyslef , hsitory and lije ysrcau live al regjh bye , thsi was f, thet bet aorun faridrr1!ggod bt th

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PYNTAMAN

Im so unlucky I cant satnd living like this! fuc k life an giurls i fukci hate em id like to be in urope rigth now

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